Aquí todos somos amigos

Aquí todos somos amigos”, dicen apuntándonos con una pistola. Teóricamente, la ideología que surge de la Revolución Francesa de 1789, nos ha vendido el concepto de igualdad jurídica, que no así económica (que no solo acepta, sino que además ensalza), según el cual todos los ciudadanos de un estado hoy día tienen los mismos derechos ante la ley. El estado de derecho nos asegura a todos ser iguales ante la ley y que no haya privilegios frente a otros ciudadanos, que por otras cuestiones (procedencia, ascendencia, recursos económicos, religión, raza o profesión), puedan incurrir en abusos desde su posición privilegiada. Y no solo eso, si no que la ideología dominante nos enseña desde que tenemos conciencia que el ciudadano tiene igualdad no ya solo de derechos, si no de obligaciones ante la sociedad.

Si leemos atentamente las noticias actuales, nos encontramos que una cuestión tan básica como el pago de impuestos, no solo es irregular según sectores (que curiosamente las clases sociales más privilegiadas son las mayores evasoras de impuestos), sino que tenemos que añadir la exención fiscal de ciertas instituciones por parte de los ayuntamientos ante el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Este impuesto es de cobro local y se atiene a una serie de criterios básicos en las exenciones (bienes del estado o las CC. AA., bienes históricos, colegios, embajadas o consulados y edificios de Cruz Roja, entre otros).

Resulta tremendamente curioso, no solo que instituciones que han dominado las cuestiones materiales durante siglos (como lo es la Iglesia Católica, que tiene el agravante de haber dominado y dominar las cuestiones morales), si no que las empresas privadas (se ha descubierto recientemente la exención del IBI a Telefonica en Madrid) se apunten al carro de la presión para mantener sus privilegios frente al “vulgo” que desprecian.

Esta situación, surgida de creencias, de amiguismos y de presiones económicas, nos hace pensar si realmente el liberalismo no solo nos ha engañado en los últimos años, si no que ha sido responsable de la creación del mounstruo que hoy los medios de comunicación exponen a voz en grito como el “enemigo nacional”: la deuda y el déficit, a los que hay que eliminar, para que nuestros amigos (y por otro lado financiadores) europeos no tengan problema en darnos la mano en la foto de Bruselas.

Quizas cuestiones como esta evidencian varios puntos: primero la necesidad de coherencia del estado liberal, que asegura una igualdad en ciertos aspectos (nunca económicos, eso si, porque se basa en la extracción de la desigualdad económica para sobrevivir); segundo, la mala gestión propia de la lógica del neoliberalismo, que rompe abiertamente el principio de proporcionalidad fiscal, quitándole obligaciones fiscales a sectores adinerados y privados, pero nacionalizando las pérdidas, dándose ese proceso tan divertido del “Socialismo para ricos”, protegiendo los beneficios y socializando las perdidas y, para terminar, la preponderancia económica y jurídica de viejos estamentos (Iglesia Católica) y de nuevos grupos de poder que llevan apoltronados desde el siglo XIX (en su nueva mutación de macroempresas privadas con beneficios millonarios), que ante un supuesto estado de igualdad, hacen y deshacen como pueden (llegando no solo a deponer gobiernos, si no a imponer políticas internacionales). Ante tal situación habría que preguntarse si no es necesario romper el pacto constituyente y volver a escribir las reglas del juego, superando a un estado liberal lleno de contradicciones que golpea a las familias y las empuja a la miseria más absoluta.

Fmdo: un tal León Vázquez

Montesquieu se revuelve en su tumba

Se supone que el poder reside en el pueblo, que tiene derecho a votar y elegir a sus representantes políticos. Se supone también que las funciones del Estado se dividen en los poderes judicial, legislativo y ejecutivo, que se controlan y limitan mutuamente y permiten el buen funcionamiento del sistema democrático. Generalmente se atribuye a Montesquieu la separación de poderes, aunque también la enunciaron Rousseau, Locke, Hamilton y otros cerebritos privilegiados del siglo XVIII.

En España, la división de poderes está peligrosamente enferma pero su relación de amor-odio con la clase política (los dos grandes partidos) da lugar al inmovilismo: todos quieren cambiar el mundo pero nadie quiere bajar la basura. El origen principal de los problemas de organización en nuestra democracia está en la Constitución, aprobada en 1978 por casi todos y leída por casi nadie.

No es necesario echar la vista atrás para sacar un diagnóstico claro de cómo está nuestra división de poderes. Simplemente abre un periódico. No voy a ensuciar aquí la palabra “presunto”, me niego. Hoy es 29 de mayo de 2012 y esto es lo que comenta la prensa de masas española:

-”El PP rechaza una investigación sobre Bankia y desvía la decisión sobre Ordóñez”. Damos por hecho que el Gobierno debe investigar la mala gestión y las mentiras de los dirigentes de este banco, que van a costar a las arcas públicas unos 19.000 millones de euros (más de 6 veces la cantidad recortada en educación). Lo saludable sería que un juzgado se encargase de organizar la investigación y aplicar la ley sobre quienes hayan delinquido (robar y falsificar son delitos) y que el gobierno se limitase a decir “respetamos las decisiones del poder judicial, porque esa es tarea suya y no nuestra”.

”Anticorrupción acusa a la mujer del socio de Urdangarin de vaciar las cuentas en Suiza”. El caso de corrupción del yerno del rey ha pisado la reputación del poder judicial en España. Por favor, relea el titular. Ahora piense lo siguiente: ¿por qué no han acusado, imputado o interrogado a la infanta Cristina, quien pertenecía a la junta directiva de la Fundación Noos?

-”El director financiero de Bancaja tiene derecho a 13,8 millones de pensión”. Este director vivirá a tutiplén aunque la entidad en que trabajaba tuvo pérdidas de 3.318 millones (cantidad similar al recorte en educación) y a pesar de que el Real decreto de la reforma financiera establece como máximo 600.000 euros para entidades que hubiesen recibido ayuda pública.

”Una asociación de juristas denuncia a Dívar por sus gastos de viajes”. El presidente del Tribunal Supremo (ojo al puesto, no es cualquier juez) se iba de viaje a Marbella, derrochaba en lujo y cargaba los gastos al Estado alegando que eran “viajes de trabajo”. Lo más grave no es eso sino que la Fiscalía General haya archivado el caso y hayan pedido la cabeza de Gómez Benítez, el juez que sacó esto a la luz. La justicia española no coge la escoba dentro de sus puertas, si no que le pregunten a Baltasar Garzón.

-”López recurrirá al Constitucional al ver ninguneadas sus competencias”. El Gobierno vasco se queja ante el Tribunal Constitucional de los recortes en sanidad y educación porque, mantiene, son competencia suya y el gobierno central no puede entrometerse. Pienso que se trata de una campaña de márketing y que López sabe que no conseguirá nada, ya que ese tribunal lleva en coma desde 2007 por la falta de la renovación de los cuatro miembros que designa el congreso y uno que falleció en 2008. Es importante saber que este tribunal tiene 12 miembros, de los cuales 8 son designados a dedo por los dos grandes partidos (gobernantes eligiendo jueces, bienvenida Edad Media).

-”Una ONG acusa a España de recluir en los CIE a vítcimas de trata”. La noticia cuenta que esta organización ha denunciado al gobierno ante el Tribunal de Estrasburgo (Derechos Humanos) porque han encontrado recluidas en centros de internamiento para extranjeros (CIE) y en condiciones insalubres a 21 extranjeras que eran vendidas por la mafia. El gobierno debería garantizar la seguridad de estas mujeres y el buen funcionamiento de los centros de internamiento de extranjeros (CIE) y el poder judicial debería investigar quién las esclavizó y si es verdad que los CIE son nidos de cucarachas. Esta ONG no acude a los tribunales españoles por falta de confianza y esas mujeres ahora están escondidas de sus verdugos y de la policía, sin protección y sin papeles.

-”El Rey pide disculpas en un gesto sin precedentes” (lo siento, esta es del mes pasado pero es muy ilustrativa). El despilfarro de dinero público por parte de la máxima autoridad estatal, en momentos de crisis y para actividades no muy éticas, se soluciona con 11 palabras. Después de pedir perdón, muchos alabaron la humildad del rey ya que, según nuestra Constitución, él y su familia son inmunes ante la ley.

La Constitución del 78 parió una estructura política, legislativa y judicial defectuosa. Esto tiene solución, pero la ciudadanía debe adquirir consciencia para que lleguen al poder personas con voluntad y capacidad para mejorar esto. Ahí entran en juego las escuelas, los medios de comunicación y demás actores sociales encargados de educar e informar, pero ese es otro episodio.

Postre: a partir de ahora hablaré de oclocracia, y no de democracia. Aquí tienes la definición.

¿Qué falla en las Naciones Unidas?

Recuerdo una frase de Augusto Pansard, el mejor profesor que tuve en la universidad, acerca de la ONU: “No es una institución perfecta, pero si me dieran a escoger entre un mundo con o sin las Naciones Unidas, elijo un mundo con ONU”. Se que leen estas líneas mis compañeros de la CEPAL y algún jefe. A ellos les digo: esto que sigue no es una ofensa, es una crítica que pretende ser constructiva para que tan respetable institución se acerque más a sus nobles metas.

Son innumerables las contribuciones que las Naciones Unidas han brindado y brindan al mundo. No obstante, la ONU y sus más de 80 organismos presentan fallos, visibles desde fuera, que la hacen inoperativa en momentos de vital importancia. Kofi Annan ya planteó una reforma en 1997 que quedó en el aire. En primer lugar, su anticuada estructura pertenece a un orden mundial que terminó con la caída del muro de Berlín en 1989. La actitud egoísta de los países permanentes y con derecho a veto en el Consejo de Seguridad (EEUU, China, Rusia, Reino Unido y Francia) hacen que cualquier asunto sobre paz y seguridad se decida por minoría y sin contar con “los del sur”. En segundo lugar, hay mucha distancia entre lo que puede leerse en sus estatutos y lo que vemos en la realidad. Algunos ejemplos recientes y vergonzosos de la incapacidad de las Naciones Unidas son el genocidio de Ruanda, el eterno conflicto entre palestinos e israelíes, la guerra de Iraq, el aplastamiento y exilio de los saharauis, etc. La complejidad burocrática de este mastodonte de las relaciones internacionales hace que sus propios organismos caigan en la contradicción: sin ir más lejos, las recomendaciones que hacen el FMI y el Banco Mundial o las que emanan de la FAO o la UNESCO. Por último, una de las grandes trabas que la democracia encuentra dentro de la ONU es que el dinero determina la influencia a la hora de tomar decisiones: si un estado no paga su cuota en la Asamblea General durante dos años, pierde su derecho a voto y por tanto no puede elegir al Secretario General; su presupuesto es confuso y no aparece unificado en la prensa, como tampoco aparece la capacidad real de cada país para imponer su voluntad en función del dinero que aporta; organismos como el FMI sólo son gobernados por un europeo o un estadounidense, etc.

Durante cinco meses he sido una hormiga de la enorme institución que es Naciones Unidas. He tenido el privilegio de conocer de primera mano su funcionamiento interno, con las limitaciones propias de la brevedad de mi estancia y el rango de mi tarea. Hay fallos que solo se ven desde dentro, aunque puedan intuirse desde fuera. A continuación enumero algunas conclusiones, sin citar ejemplos que puedan herir sensibilidades y con la mayor imparcialidad y suavidad posible:

1.-Res, non verba. Los consejos que Naciones Unidas da a gobiernos, colectivos sociales y demás actores políticos necesitan ir de la mano del ejemplo para adquirir credibilidad. En muchos países el sueldo mínimo (ojo, el mínimo) de un funcionario de la ONU equivale a 20 sueldos mínimos establecidos por la ley del Estado en que se encuentra la sede de dicho organismo. Las ventajas salariales se ven apoyadas en beneficios de vivienda y adquisición de automóviles, seguros sanitarios gratuitos, matrículas para estudiar y bonus de cinco cifras, en dólares, para viajes familiares. Esto no solo contradice la justicia social y la igualdad que persigue la ONU sino que limita el presupuesto de muchos proyectos y atrae a personas más interesadas en la riqueza que en aportar al bien común, al mismo tiempo que los envuelve en una burbuja hermética que les impide conocer la dura realidad de sus conciudadanos.

2.-La selección de personal dentro de la ONU sigue demasiado inclinada hacia el enchufismo, lo que dificulta el acceso de personas merecedoras de un puesto, de recursos limitados y cercanas a la realidad de su país, al mismo tiempo que lo facilita a otras más interesadas en el prestigio y la cuantiosa remuneración de sus salarios. Esta crítica no es nueva, ya fue formulada por Celso Furtado hace 50 años. América Latina, tristemente célebre por su desigualdad social, ve cómo las élites económicas perpetúan su permanencia en organismos destinados a combatir, precisamente, esa desigualdad.

3.-Trabajé con distintos jefes y supervisores, algunos funcionarios fijos y otros con estatus temporal de consultor. La ONU es muy heterogénea, no solo por las nacionalidades que llenan sus pasillos, sino por las diferencias en la intención y compromiso de sus trabajadores. En sus oficinas hay excelentes profesionales, buenos trabajadores y personas que luchan por mejorar la vida de otros, pero también hay racismo, discriminación por clase y desinterés, resguardado bajo el título vitalicio que caracteriza al funcionariado.

4.-Naciones Unidas viola algunos principios de los Derechos Humanos. En algunas sedes el personal dedicado a jardinería, cocina, limpieza y reparaciones cumple jornadas laborales interminables y percibe un salario que les impide, entre otras cosas, alimentarse de forma saludable, vivir cerca de su puesto de trabajo y garantizar la educación superior a sus hijos. Al mismo tiempo, los numerosos estudiantes en prácticas trabajan sin percibir una mínima compensación económica o algún tipo de ventaja en alimentación o transporte (esto agrava el punto 2).

5.-La lucha contra el cambio climático cuenta con esfuerzos muy débiles dentro de las Naciones Unidas. A las montañas de papel se suman el enorme gasto de agua para el mantenimiento de los jardines, la escasa presencia de papeleras dividas y el uso de vehículos privados por parte de la mayoría de empleados.

6.-Las sedes de Naciones Unidas son fortalezas del siglo XXI y su mantenimiento cuesta muchos millones del herario público. España es la gran contribuyente de la CEPAL pero, ¿sabes lo que es la CEPAL? Las enormes instalaciones repartidas por todo el planeta cuentan con bibliotecas excelentes y una agenda de conferencias y eventos inmejorable, pero son herméticas para el ciudadano común. La fuerza y derroche del despliegue de seguridad no siempre está justificado, como tampoco lo están los lujosos cáterings, almuerzos, aperitivos y copas de cortesía que acompañan a los eventos que se celebran (cuyo coste podría ir destinado a otro asunto de carácter más urgente).

7.-Naciones Unidas está financiada principalmente por los países miembros, que realizan aportaciones directas o indirectas en función del tamaño de su economía. No podría ser de otra forma, aunque sí podría haber más intentos por salvaguardar la independencia para expresar y decir las ideas con claridad. Los complejos históricos e ideológicos hacen que el lenguaje se reduzca y sea ambiguo: prohibido decir compañero, obrero, intervención estatal, explotación y demás términos de posible interpretación política o contraria al neoliberalismo. En muchas ocasiones, esto permite hacer interpretaciones contrarias a la idea que se intenta transmitir y dificulta la comprensión a quienes no están muy familiarizados con esa retórica.

Postre: baila y ríe como puedas, no olvides eso que tienes y no ves

¿En qué se parecen un jeque, un chino, un yanki y un marroquí?

Responde sólo estas dos preguntas, a ver si averiguo tu respuesta:

1.-En una sola palabra, ¿cuál es la clave del éxito económico, eso que tanto escuchamos en boca de líderes políticos y expertos economistas de todo el mundo?

2.-Segunda pregunta: ¿qué dato o cifra permite comparar con más claridad el desarrollo y nivel económico de un países?

Lo más probable es que tu respuesta para la primera pregunta sea “crecimiento” y para la segunda, “PIB o PIB per cápita” (Producto Interno Bruto, total o por habitante).

Respondemos en función de nuestra experiencia (vida, familia, amigos, colegio, medios de comunicación). No crecer económicamente lleva a crisis; la crisis lleva a no crecer económicamente. No crecer lleva al desempleo; el desempleo lleva a no crecer. Olvidamos que el crecimiento es limitado (como los recursos y la “paciencia” del clima), aceptamos que crecer es el fin, no el medio para conseguir otro fin (felicidad y calidad de vida de las personas, por ejemplo). Medimos el crecimiento en función del PIB de cada país, por eso escuchamos que Estados Unidos, Corea del Sur, Alemania y China están creciendo.

Les presento a un amigo, nuevo para muchos, conocido para otros: el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad de ingresos en los países y ofrece una perspectiva muy interesante sobre la situación de los países. Se expresa con un valor que va del 0 (todos tienen lo mismo) al 1 (alguien lo tiene todo, el resto nada). Con sus más y sus menos, los expertos consideran que cualquier valor por debajo de 0,25 muestra un buen nivel de igualdad (otra historia es que el país en cuestión sea muy pobre).

Normalmente vemos el PIB per cápita de un país y adquirimos una idea errónea sobre lo mucho o lo poco que la gente gana allí. No solo no consideramos la desigualdad de ingresos, tampoco consideramos cómo varía el poder adquisitivo (pero ahora no viene al caso). Ahí va una pequeña tabla elaborada con información del PNUD (2010, última columna del cuadro 3), el FMI (estimaciones para 2012) y el World FactBook de la CIA (en Naciones Unidas varían mucho las mediciones y no coinciden los años, se que es sesgado pero es orientativo). Saquen conclusiones:

PAÍS PIB per cápita anual Indice de Gini
Catar 106,284$ 0,41
Noruega 54.479$ 0,25
Estados Unidos 49.601$ 0,41
Corea del Sur 33.172$ 0,31
España 30.315$ 0,34
Brasil 10.427$ 0,55
Azerbaiyán 9.652$ 0,16
China 9.143$ 0,41
Namibia 7.694$ 0,74
Marruecos 5.252$ 0,41

 

¿En qué se parecen un chino, un jeque, un yanki y un marroquí? En que viven en países con idénticos niveles de desigualdad. Es obvio que la riqueza media de un estadounidense y un marroquí difieren mucho pero lo cierto es que sus sistemas políticos y económicos dan lugar a desigualdades idénticas.

Fíjate en Azerbaiyán y Namibia. Ambos son países con un PIB per cápita pequeño y más o menos parecido. El primero presenta un índice de Gini bajo (sociedad igualitaria) mientras que Namibia presenta un índice muy alto (mucha desigualdad). La diferencia en términos de pobreza es abismal: en Azerbaiyán, el 3,7% de la población vive con menos de un dólar al día mientras que en Nabimia la proporción es del 34,9% de la población.

Conclusión: que un país sea rico no significa que su población también lo sea. El mejor ejemplo es América Latina, una de las regiones más ricas del mundo (petróleo, minas, gas, madera, cultivos, ganadería, turismo…) y al mismo tiempo la más desigual del planeta.

Si te ha caido bien Gini, te recomiendo leer también sobre el Índice de Desarrollo Humano.

PD. Ayer asistí a la última conferencia de Justin Lin como Economista Jefe y Vicepresidente senior del Banco Mundlal. Es simpático y muy expresivo. Habló sobre el auge de China y cómo América Latina puede aprender de esa experiencia. Advirtió que muchos países están perdiendo competitividad frente a China (en otras palabras: hay muchos esclavos chinos que trabajan barato y aquí, en América Latina, aún quedan países donde la esclavitud no está a la orden del día). Admito que solo aguanté escuchando una hora y media. Durante ese tiempo no mencionó ni una sola vez alguna de las siguientes palabras y expresiones: personas, igualdad, desigualdad, Derechos Humanos, felicidad, calidad de vida, gente, dignidad.

Postre: una buena noticia que no ha recibido la difusión que merece.

Es tu irresponsabilidad no comprender la crisis (2a parte, a fondo y sin tecnicismos)

Explicación 2, con nombres y apellidos. Dejo links para quien quiera profundizar alguna idea o concepto. Los ejemplos son ficticios y a pequeña escala; las explicaciones son coloquiales y limitadas.

El conocimiento nos hace libres, bienvenido todo aquel que quiera debatir, opinar o comentar lo que sea. Para quienes tengan un poco más de tiempo e interés, ahí va la continuación del artículo anterior.

Antes te cambiaban dos gallinas por diez kilos de papas (trueque). En algún momento llegó el dinero, que permite comprar y, a diferencia de las gallinas, también permite ahorrar (con el paso del tiempo, tus gallinas podridas no eran intercambiables).

En el mundo actual, los bancos centrales emiten euros, libras o pesos, entre otros, basándose en el patrón dólar (antes la referencia era el oro, ¿por qué oro y no caramelos?). El Banco Central de España ponía en circulación las pesetas, pero desde que entramos en el euro en el año 2000 esa tarea es del Banco Central Europeo (BCE). ¿De dónde saca el dinero? Pues de las aportaciones que cada país de la eurozona hace en función del tamaño de su economía. Alemania es la economía más fuerte de la Unión Europea, así que es el país que más dinero inyecta y el que más poder de decisión tiene en el BCE (con sede en Fránkfurt, supuestamente “independiente”, punto 4.1). ¿Cómo sale ese dinero del BCE? Sencillo: el Banco Santander le dice al BCE, “oye, necesito 1000€ para prestárselos a Carlos, que me los va a devolver sin problemas porque tiene trabajo fijo y un chalet en Santa Coloma que lo avala”. El BCE le da esos 1000€ al Santander a través del Banco de España a un interés muy bajo (actualmente es del 1,2% anual, es decir, al cabo de un año el Santander le tiene que devolver 1012€). Después el Santander se los da a Carlos con un interés del 7% anual y se frota las manos.

Carlos quiere una moto. No la necesita para sobrevivir, pero la quiere, por eso se dejó el culo estudiando y accedió a un “buen” trabajo, donde también se deja lo que le queda de culo. La competencia y el consumo hacen que el chiringuito funcione y avance. Sería más bonito pedirle el dinero directamente al Banco de España, o al BCE, a un interés bajo, pero las reglas del juego no lo permiten. Lo que sí permiten las reglas del juego es que un banco compre o venda sus deudas (promesas de un futuro pago), acciones, planes de pensiones, seguros del coche…Hasta el punto de que la quiebra de un banco en EEUU pude suponer una catástrofe para un banco de Croacia. Fue así como empezó la famosa crisis financiera: durante mucho tiempo los bancos de EEUU y otros países, cegados por la avaricia y con vía libre por la ausencia de leyes, concedieron préstamos a quien no podía pagarlos y al mismo tiempo los ciudadanos, ansiosos por comprarse un iPhone9 o irse de vacaciones a Punta Cana, se endeudaron por encima de sus posibilidades. Bancos e inversores pusieron muchísimo dinero en fondos de alto riesgo, como los de Lehman Brothers, a la espera de recibir grandes sumas. En 2008 Lehman Brothers, cuarto mayor banco de inversión en EEUU, quebró. El Gobierno de EEUU no salió a rescatar a este gigante con dinero público, como sí había ocurrido antes con otras entidades “demasiado grandes para caer”, y los problemas se extendieron con efecto dominó al mundo entero, pues todo estaba (y está) interconectado/globalizado.

¿Qué es eso de la deuda externa que tantos problemas ocasiona a Grecia? Bueno, existen la deuda pública (del Estado, que somos todos) y la privada (la de las empresas y bancos, la tuya y la del resto de mortales). Endeudarse “con cabeza” no es malo: si en tu barrio no hay panadería, pide un préstamo para comprar un horno y abre una; si compras motos para tu pizzería podrás vender más lejos y tendrás más clientes; si el gobierno construye una autopista, mejorará el transporte y se gastará menos en petróleo. Cuando un gobierno necesita dinero, le dice a los inversores: “necesito 2000 millones de euros, préstenme que se los devuelvo dentro de tres años con un interés del 3%”. Los países europeos, en vez de pedirle préstamos al BCE directamente, se los piden al mercado (así lo estableció el Tratado de Lisboa): bancos, inversores millonarios y cualquiera dispuesto a prestar su dinero (tú mismo puedes comprar bonos del tesoro). ¿Cómo saben los inversores si un gobierno es fiable o no antes de prestarle su dinero? Hay tres compañías privadas en EEUU que evalúan la solvencia y fiabilidad de cada país. Ellas están en el bando de los malos: especulan, amenazan con bajar la nota, la bajan sin justificación… Cuando bajan la calificación de un país, los inversores exigen más interés para prestarle su dinero y eso ahoga cada vez más a las economías.

Así está Grecia. Allí el gobierno ocultó los datos reales y cuando se conocieron ya era tarde. Cundió el pánico, los inversores dejaron de prestarle y al final el BCE, controlado por Alemania, lo rescató con muchísimo dinero. La jugada no le salió gratis: Grecia tuvo que aplicar unos recortes brutales en jubilaciones, salarios… Subieron los impuestos, se privatizaron empresas e  incluso se vendieron islas. Ahora Grecia emite deuda (¡¡interés del 23% a diez años!!) para pagar los intereses de los préstamos anteriores y debe el 145% de su PIB anual, es decir, cada griego tendría que poner 30.000 euros para sanear las cuentas del país.

En España coincidieron la crisis internacional (iniciada con la caída de Lehman Brothers) y la crisis inmobiliaria. En 1998 el gobierno de Aznar reformó una ley que ampliaba el terreno urbanizable, por lo que creció la construcción de viviendas y bajó el paro. Incluso alguien sin estudios podía ganar mucho dinero trabajando de albañil. La construcción atrajo mucho dinero del extranjero (blanqueo, inversión, crédito…). Los bancos concedieron hipotecas a mansalva, sabedores de que el precio de la vivienda aumentaba más y más (famosa burbuja inmobiliaria). “¿Carlos no puede pagar su hipoteca? Nos quedamos su chalet, que dentro de un año será más caro, y lo vendemos para pagar lo que debe y más”. Resulta que las cosas valen lo que alguien está dispuesto a pagar por ellas. Con la crisis explotó la burbuja inmobiliaria, aumentó el paro, comenzaron los problemas para pagar hipotecas, los bancos dejaron de dar crédito, la gente dejó de comprar casas y el valor de la vivienda bajó. Ahora, si el desempleado Carlos debe un millón al banco y este le quita la casa, tendrá que seguir pagando puesto que su casa ya no vale tres millones sino medio. El Estado disminuyó su recaudación (impuestos, entre otros), aumentó su gasto (ayuda al desempleo, protección social…) y su deuda (necesitaba más dinero y las agencias de calificación nos bajaron la nota). Primero Zapatero negó la crisis, después la afrontó con más gasto para generar empleo y finalmente aplicó los famosos recortes que dicta Alemania como condición para tener acceso al dinero del BCE (hasta cambiaron la Constitución). Cuando los bancos españoles empezaron a tener problemas y cerraron el grifo del crédito, el gobierno los confundió con ONG’s y les regaló muchísimo dinero pero lo único que hicieron fue blindar sus enormes nóminas. La ecuación que causa dolor de cabeza a Rajoy es sencilla: mucho gasto estatal con pocos ingresos= enorme déficit. Rajoy ganó las elecciones anticipadas de diciembre con la promesa del cambio. ¿Ha habido cambio? Sí, ya que siguen los recortes del gobierno anterior pero con mucha más fuerza.

Lo de cambiar de gobierno y que continúen las mismas medidas ha ocurrido también en el resto de países europeos y ha debilitado enormemente la confianza de los ciudadanos en el sistema democrático.

En este momento se plantean medidas económicas que sirven de parche temporal para salir de esta situación, como inyectar dinero al sistema o meter la tijera en los presupuestos. El famoso caso islandés es un buen ejemplo de cómo se puede evitar el bache de la crisis pero no interviene directamente sobre la raíz del problema. Este sistema es como un niño obeso que no cesará de comer hasta enfermar a menos que el Estado establezca unas reglas y limitaciones para mantenerlo sano (regular sistema financiero, establecer tasas para las transacciones internacionales, castigar la evasión fiscal, educar a la ciudadanía, exigir responsabilidades y ejemplo a la banca y a los políticos, garantizar legalmente unos mínimos sociales y un largo etcétera)

En resumen: El sistema económico actual es insostenible, está basado en el valor añadido y diseñado para autodestruirse. La ausencia de regulación, la competitividad y el crecimiento sin límites en que se basa su “éxito” traerá nuevas crisis. Hace falta un modelo económico en el que el Estado ponga límites y vele por los ciudadanos, de forma que el crecimiento económico no sea el fin último de la economía sino un medio para hacer que los ciudadanos vivan mejor.

Tu irresponsabilidad es no comprender la crisis (versión cuento)

Sabemos que la cosa está mal y dudamos de que la situación vaya a mejorar bajando sueldos, encareciendo la sanidad y abaratando el despido . ¿Qué más sabemos? ¿Cuál es la solución para salir de esta crisis? No soy economista pero este tema me intriga. Consciente de que el conocimiento es la mejor arma para denunciar los abusos y defender lo que creo justo, trataré de explicar aquí en qué consiste la crisis sin términos técnicos. Dejo esta primera explicación, más entretenida; la segunda para quien tenga más tiempo y ganas.

El sistema económico actual es insostenible, está basado en el valor añadido y diseñado para autodestruirse. Te invito a comprenderlo y discutirlo para convertir el miedo y la incertidumbre en rabia y esperanza. Este vídeo es la mejor metáfora del sistema económico que jamás he visto.

Explicación 1, para los que tienen prisa o pocas ganas de leer, para ilustrar lo que ha pasado:

Se solicitó a un prestigioso asesor financiero que explicara esta crisis económica de una forma sencilla, para que la gente de a pie entendiera sus causas.Este fue su relato:
“Un señor se dirigió a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 € por cada burro que le vendieran. Buena parte de la población le vendió sus animales.Al otro día volvió y ofreció mejor precio, 150 € por cada borrico, y otro tanto de la población vendió los suyos.Al día siguiente ofreció 300 € y el resto de la gente vendió los últimos burros.Cuando comprobó que no había más burros en la aldea… hizo una oferta de 500 € por cada nuevo borrico que le vendieran, dando a entender que volvería para comprarlos dentro de siete días, y se marchó. Al día siguiente mandó a su ayudante con los burros que compró antes, a la misma aldea, para que vendiera los mismos burros a 400 € cada uno. Ante la “evidente” ganancia a una semana vista, todos los aldeanos compraron los burros a 400 €, y quien no tenía ese dinero, lo pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros que llevaba el ayudante más todos los burros de la comarca… y más allá.

Como era de esperar, ni el ayudante ni el el señor de los muchos dineros, volvieron por la aldea. Resultado: La aldea quedó llena de burros y de endeudados”.Hasta aquí lo que contó el asesor, pero veamos lo que pasó después… que refleja lo que nos está pasando:

Los que habían pedido prestado, al no vender los burros, no pudieron pagar la deuda contraída. Quienes habían prestado dinero se quejaron al Ayuntamiento diciendo que si no cobraban, se arruinarían ellos; y entonces no podrían seguir prestando a la gente del pueblo, lo que sería la ruina para todos (¿cómo iba a comprar un horno nuevo el panadero sin un préstamo?¿cómo…?).

Para que los prestamistas no se arruinaran, el Alcalde, en vez de dar dinero a la gente del pueblo para pagar las deudas, se lo dio a los propios prestamistas. Pero estos, ya cobrada del Ayuntamiento gran parte del dinero que les debían, no perdonaron las deudas a los del pueblo, que siguió igual de endeudado. El Alcalde dilapidó el presupuesto municipal queriendo dar trabajillos provisionales a los vecinos para que pudieran tirar para delante y pagar sus deudas. En consecuencia se quedó sin fondos y el ayuntamiento tuvo que endeudarse también con los prestamistas.El resultado: Los listos del principio, forrados. Los prestamistas, con sus ganancias resueltas… y un montón de gente a la que seguirán cobrando lo que les prestaron más los intereses, incluso adueñándose de los ya devaluados burros con los que nunca llegarán a cubrir toda la deuda.Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida. El Ayuntamiento igualmente arruinado. Para solucionar todo esto y salvar a todo el pueblo, el Ayuntamiento bajó el sueldo de sus funcionarios.  Con esa pamplina, evidentemente, el Alcalde no arregló nada sino que perdió las elecciones siguientes”.

La esperanza está en Grecia, no en Hollande

Conformismo, voto “útil”, bipartidismo.Lo siento, no comprendo que estas ideas conserven su vigencia y menos con la que está callendo en Europa. La prensa progre derrocha argumentos pesimistas sobre lo que ha pasado en las elecciones griegas al tiempo que señala a la Francia de Hollande como la llama de la esperanza para cambiar Europa y salir de la crisis. Sin ir más lejos, en Grecia la población ha demostrado su cansancio ante los dos partidos que siempre repiten mientras que en Francia ha ganado “el otro partido”, gracias a un programa más retórico que realista (gracias al traductor de google, lo puedes leer en español aquí).

Inestabilidad, desconfianza, lentitud. Son conceptos asociados al multipartidismo, es decir, a la idea de que un gobierno esté compuesto por varios partidos políticos aliados. Paradojas de la vida: Alemania, con un parlamento multicolor, es el ejemplo a seguir de muchos que defienden el bipartidismo (alternancia en el poder de dos partidos hegemónicos).

Grecia y España son países que se parecen en muchas cosas. Además de de la cultura mediteránea, ambas democracias comparten la tradicional alternancia del poder de dos partidos: conservadores del Partido Popular (PP) y socialistas del PSOE en España, conservadores de Nueva Democracia (ND) y socialistas del PASOK en Grecia. Esta tormenta económica comenzó mientras los dos países estaban gobernados por socialistas, liderados por Zapatero en España y Papandreu en Grecia. Ambos se quejaron de la mala herencia de sus predecesores: en el caso griego, la caja de pandora se abrió al “descubrir” que las cuentas habían sido falsificadas durante mucho tiempo; en el caso español, la tardía queja del gobierno vino por la burbuja inmobiliaria, culpa de una ley de suelos promovida por el gobierno anterior y que al explotar dobló los efectos de la crisis sobre la economía del país.

Los problemas económicos actuales de Grecia tienen más que ver con la deuda y en España con el déficit. Sin embargo, ambos países han sufrido y sufren las consecuencias de la desconfianza de los inversores y especuladores (tienen nombre y apellidos, pero invierten tanto en publicidad que la prensa de masas utilizan un término más abstracto para no hacerles pupa: mercados financieros). La famosa troika formada por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (o lo que es lo mismo, Alemania) recetaron a la enferma economía griega el amargo jarabe de la austeridad como condición para mantener el grifo del crédito abierto. La movilización social contra los recortes tuvo tanta fuerza que el presidente Papandreu propuso un referéndum democrático. La presión fue tan grande que el referéndum acabó en la papelera, Papandreu dimitió y colocaron en el puesto a un alumno obediente: el tecnócrata conservador Papademos.

En España el gobierno socialista empezó afrontando la embestida de la crisis abriendo el grifo de los billetes (Keynes se revuelve en su tumba cada vez que llaman a eso keynesianismo) mediante “planes E” y otros proyectos para cambiar azulejos en plazas varias. El empleo y el consumo se mantuvieron estables durante un tiempo, pero el chiringuito cerró y Zapatero, acojonado tras ver la suerte de su homólogo griego, decidió “hacer los deberes” de la austeridad.

Llegaron las elecciones (anticipadas) a España marcadas por el pesimismo, el miedo, la desconfianza, la indignación y la polarización. La sociedad adquirió consciencia de que algo fallaba, pero el desconocimiento de la mayoría hizo que, una vez más, los dos grandes partidos estuvieran en la pole de los resultados. Arrasó el PP y lo primero que hizo fue pisar el acelerador a unos recortes que ya había comenzado el gobierno anterior. Casos similares son los de Portugal, Irlanda, Italia, Reino Unido…

Tal fue el bombo mediático que tuvieron las elecciones francesas del 6 de mayo que casi nadie se enteró de lo que estaba pasando ese mismo día en las elecciones griegas. En Francia, el socialista François Hollande obtuvo una justa victoria (3,2 puntos de diferencia) frente a Nicolas Sarkozy con un discurso esperanzador lleno de promesas y cambios (ojo, el 6% de los votos fueron nulos, señal de protesta de muchos franceses). Sucedió exactamente lo mismo en todas las elecciones celebradas en Europa desde 2008: cayeron los gobiernos, quemados por la crisis, y fueron relevados por “el otro partido”, como si la continuidad del sistema, basado en la alternancia bipartidista, fuera la única solución a todos los problemas.

Sin embargo en Grecia, el país más castigado en la eurozona por la crisis, los ciudadanos han dado un giro a las elecciones. Esta es la verdadera noticia: los griegos han roto los esquemas. El bipartidismo ha quedado hecho añicos con la entrada de siete jugadores en el parlamento. El partido con más votos ha sido el conservador (18,85%) pero se ve obligado a negociar con otras formaciones para formar gobierno (ha conseguido 58 escaños, el sistema griego le “regala” otros 50 por ser el más votado así que tiene 108 pero necesita 150 para gobernar). Imagina que en España PP y PSOE, favorables a las políticas del recorte, no pudieran formar gobierno ni si quiera aliándose y tuvieran que escuchar a otros partidos contrarios a la austeridad económica.

En resumen, los griegos han abierto los ojos y han roto la continuidad política para obtener una verdadera representación democrática. Les queda mucho camino, pero han dado el primer paso y desde aquí quiero desearles humildemente mucha suerte.

P.D: No olvidemos que el crecimiento es un medio, no un fin. Cito a Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”.

POSTRE: este es Carcheky, gracias a él tengo este blog-vía de escape

Las dictaduras de la democracia: ¿estás apoyando a un tirano?

Dice así el diccionario de la RAE:

individualismo.

1.      m. Tendencia a pensar y obrar con independencia de los demás, o sin sujetarse a normas generales.

egocentrismo.

(Del lat. ego, yo, y centro).

1. m. Exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla como centro de la atención y actividad generales.

desinformación.

1. f. Acción y efecto de desinformar.

2. f. Falta de información, ignorancia.

hipocresía.

(Del gr. ὑποκρισία).

1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

 

A pesar de la crisis, el poder de influencia de Europa es determinante en las relaciones políticas y económicas del mundo (de los veinte países con mayor peso económico del planeta, siete son europeos). Los países de Europa comparten más similitudes que diferencias, tanto en su cultura como en su política, historia e intereses generales. Uno de las parecidos que más me llama la atención entre los ciudadanos europeos es la escasa consciencia acerca de cómo su voto influye e influirá en la calidad de vida de quienes viven la represión dictatorial. Otro aspecto que me sorprende es el acuerdo unánime que presentan los gobiernos occidentales sobre qué dictadores son “buenos y amigos” o malvados y peligrosos.

Creo que este fenómeno responde a la suma de los factores que arriba se definen: individualismo personal, egocentrismo nacional, desinformación en los medios e hipocresía en el discurso de los gobiernos. El resultado de la ecuación se traduce en gobiernos “defensores de la democracia” apoyados, financiados y/o cercanos a dictaduras actuales tan conocidas como la de Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial, Mohamed VI en Marruecos, Abdullah en Arabia Saudí, Hu Jintao en China, Zenawi en Etiopía, Castro en Cuba, Al Assad en Siria, Putin en Rusia, Mugabe en Zimbawe, Gnassingbe en Togo, Kagame en Ruanda, Musevini en Uganda, Abdallá en Jordania, Lukashenko en Bielorrusia, Minh Triet en Vietnam, Kabila en Congo, Salman Al Khalifa en Baréin, Modibo Diarra en Mali (desde abril), Zerihoun en Guinea Bissau (desde abril), Ouattara en Costa de Marfil, … (la lista continúa, aunque ahora es un poco más corta que hace un año gracias a la primavera árabe y la transición en Birmania).

Si bien es cierto que países como Francia y Reino Unido mantienen una relación más estrecha y cordial con numerosos regímenes totalitarios que antaño fueron sus colonias, también es cierto que sólo los gobiernos escandinavos cuentan con leyes que prohíben expresamente la actividad comercial con dictadures y violadores de Derechos Humanos (aunque se aplican tarde, como en el caso de Nokia, Ikea, Fugro-Geoteam…) .

Poco se habla en la prensa sobre la relación de los gobernantes demócratas europeos con los señores que engrosan la lista anterior, hecho explica en gran medida la falta de credibilidad de muchos ciudadanos frente a los medios de comunicación. Los intereses económicos y políticos de los grandes grupos de comunicación juegan un papel clave ante la opinión pública para designar y retirar el título de “dictador” y la categoría de amigo o enemigo. El ejemplo más cercano en España es la guerra del grupo PRISA, editor y propietario de El País, contra los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador (este reportaje es de 2006 pero no ha “caducado”). La buena noticia es que, aunque este tipo de noticias salen con cuentagotas en los grandes medios, gracias a internet existen miles de blogs, foros, documentales y revistas digitales que denuncian la situación real de estos países (en la columna de enlaces que aparece a la derecha tienes varias fuentes alternativas).

El último caso sonado fue la algarada  acerca del apoyo millonario de Gadaffi (Libia) a la campaña electoral de Sarkozy que salió a la luz en la prensa el pasado mes de abril, en plena recta final de las presidenciales francesas. El fallecido dictador libio regaló 66 millones de dólares a la campaña de Sarkozy en 2006, noticia que,  paradójicamente, obtuvo eco medático un año después de que Saif al Islam, hijo de Gadaffi, la desvelase. Más curioso aún resulta que el gobierno de Sarkozy fuera uno de los grandes impulsores de la guerra contra la Libia de Gadaffi, pocos meses después del inicio de las revueltas en Túnez y Egipto (dictaduras “amigas” de occidente).

Algunos lectores pueden pensar que la única función de su gobierno consiste en velar por los intereses nacionales y que el dinero destinado a cooperación exterior sufraga la “obligación moral” de ayudar a otros países. Lo cierto es que en en casi todos los casos, las dictaduras son el resultado de un sistema internacional desigual y egoísta que fomenta, facilita y asegura la permanencia de gobiernos autoritarios en países ricos en recursos o de suma importancia geoestratégica. Un buen ejemplo es Guinea Ecuatorial: en 2010 el PIB per cápita de este país africano era de 33.883 dólares anuales, mayor que el de España. No obstante, el 70% de la población vive bajo el umbral de la pobreza (UNICEF) a pesar de que el país flota sobre unas enormes reservas de petróleo. El oro negro no solo enrriquece al clan Obiang sino que asegura su permanencia en el poder gracias a aliados tan fuertes como EEUU, Francia y España (aquí, aquí y aquí estos gobiernos democráticos te invitan a invertir con los Obiang).

A pesar de las evidencias, la mayoría de los ciudadanos europeos sigue confiando en sistemas bipartidistas con partidos que no esconden su amistad con las dictaduras (véanse las elecciones francesas). La situación económica actual está dando lugar a la aparición de algunos parlamentos más plurales que, en lugar de reforzar la cooperación política entre países, están apoderando a partidos de ideología neonazi (véase lo sucedido en Grecia).

La mala praxis de los gobiernos europeos frente a las dictaduras del mundo tiene consecuencias directas sobre la población reprimida (hambre, desigualdad, guerra, …) y sobre los mismos ciudadanos que, engañados o conscientes de su egoísmo, votaron a unos gobiernos que se llenan la boca hablando de democracia y se van de vacaciones con jeques, gobiernos militares y reyes autoritarios (atentados terroristas, extremismo ideológico, odio a occidente e inestabilidad).

Pos data: Existen montañas de libros, artículos y documentales que tratan sobre este tema. Si estás interesado, puedes leer más sobre las reacciones de cada país tras el golpe de Estado en Honduras, el campamento Gdeim Izik en el Sáhara Occidental, la visita del exministro de asuntos exteriores español Moratinos a Guinea Ecuatorial, el apoyo militar de EEUU a Mubarak y otras dictaduras, la relación de Arabia Saudí con europeos y estadounidenses, el paramilitarismo colombiano y la Escuela de las Américas, la historia de Iraq y Afganistán, el Estatuto Avanzado otorgado por la Unión Europea a Marruecos, la ambigüedad del nuevo presidente francés sobre su política exterior frente a las dictaduras africanas, los golpes de Estado frustrados en Venezuela, …

Un caramelo para el postre: el sonido de un clásico en manos de artistas de todo el mundo

Indiferencia y desconfianza en la cuna de la democracia

Después de leer “Salir de la austeridad” de Ignacio Ramonet me he parado a pensar sobre lo mal parado que está quedando el concepto de democracia entre los ciudadanos.

Se trata de un cambio importante que al mismo tiempo es causa y consecuencia en buena medida de la crisis actual. En Europa, cuna de la democracia, cada vez se registran unos niveles de participación electoral más bajos. Por el contrario en América Latina, que arrastra la fama de ser inestable y populista en lo político, la participación en las votaciones va en aumento en casi todos los países.

Que hablen los números (los encuentro bien ordenados aquí y aquí). He creado esta tabla para facilitar la lectura. No está incluida Italia porque, como saben, cambió de gobierno sin elecciones. No hago distinción entre elecciones legislativas, presidenciales, … sino que tomo como referencia los últimos sufragios. Esto es solo para tener una visisón general y por tanto faltan países, notas sobre particularidades legales del voto en cada país, etc:

Últimas elecciones en Europa, en pleno desarrollo de una crisis económica sin precedentes que hace temblar los pilares de la Unión y que ha puesto al borde del abismo a Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España, Reino Unido y Bélgica…

País Participación Fecha
Francia 79,5% 22 de abril 2012
Eslovaquia 59,1% Marzo 2012
España 68,9% Noviembre 2011
Suiza 48,5% Octubre 2011
Polonia 49% Octubre 2011
Portugal 58,9% Junio 2011
Irlanda 70% Febrero 2011
Reino Unido 65,1% Mayo 2010
Grecia 70,9% Octubre 2009

 

América Latina, la región más desigual del planeta, en plena expansión económica gracias al hambre de materias primas de Asia, con su tradicional inestabilidad (últimos golpes de Estado frustrados: Venezuela en 2002, Bolivia en 2008; no frustrados: Honduras en 2009):

País Participación Fecha
El Salvador 95,1% Marzo de 2012
Argentina 79,4% Octubre 2011
Brasil 81,9% Octubre 2010
Colombia 44,48% Junio 2010
Costa Rica 69,1% Febrero 2010
Chile 87,2% Enero 2009
Bolivia 90,14% Enero 2009
Venezuela 67,88% Febrero 2009
Uruguay 89,91% Octubre 2009

 

Las cifras hablan solas. Desde mi punto de vista, en Europa la baja participación, resultado de la comodidad, indiferencia y desconfianza de muchos ciudadanos frente a la política, parece resurgir en algunos países cuando se presentan problemas graves o circustancias que pueden ser decisivas (véanse Grecia, España y Francia). En América Latina la participación alcanza cuotas muy superiores a las que se registran en “la cuna de la democracia”. Más allá del populismo (que no justifico pero entiendo) y de los resultados amañados que muchos señalan, la primera explicación que me viene a la cabeza para explicar este fenómeno es: en América Latina la clase política (no distingo color) ha demostrado durante los 10 últimos años ser más fiel a sus palabras a la hora de actuar.

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La crisis según Einstein

Palabras de Einstein, supongo que a raíz de la crisis de 1929:

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”