¡Refugiados y emigrantes, Europa os necesita!

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Supongamos que me da absolutamente igual el paradero de cientos de miles de personas que huyen de la guerra porque no tengo el menor atisbo de empatía hacia otros seres humanos. Supongamos que mi corazón es un órgano racional, incluso delante de niños, mutilados y ancianos que intentan llegar a Europa para salvar sus miserables vidas, y que en mi racionalidad lo más lógico es buscar el rendimiento económico por encima de todas las cosas. Leer más