Indignado: tu mejor argumento es tu peor enemigo

“Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo,

serás poderoso donde vayas”

Sun Tzu, El arte de la guerra.

“No enciendas tanto la hoguera

que alcance a quemarte”

Shakespeare.

Este sistema falla. Cada vez menos personas creen en el cuento de “trabaja duro y llegarás lejos” y a la igualdad de oportunidades le crece la nariz, como a Pinocho. De Chile a Noruega, cada vez más personas sienten miedo cuando miran hacia el futuro y rabia cuando leen, ven o escuchan que la clase política y los banqueros se están enrriqueciendo más que nunca. El Estado del bienestar va desapareciendo del mapa europeo. Millones de ciudadanos de países que aspiraban a conseguirlo tienen que escuchar a cada rato la falacia de que “ese sistema era insostenible, por eso Europa está en crisis”.

 Primavera árabe, secretos de Estado vergonzosos filtrados por Wikileaks, países del sur alineados (BRICS), movimiento de los indignados en diferentes países, … Nadie niega que durante los últimos años ha habido cambios profundos a nivel mundial y que internet ha sido el protagonista en la mayoría de ellos. Sin embargo, sí existen discrepancias acerca del éxito de estas “revoluciones”. Todos estos episodios han tenido repercusión en la forma de pensar de los ciudadanos pero no todos han supuesto cambios reales en sus vidas. La diferencia reside en que algunos “movimientos” supieron adentrarse en el sistema político para modificarlo desde dentro y otros exhalan sus últimos suspiros por el carácter apolítico que los definía. Algunas lecciones basadas en sucesos recientes:

Primavera árabe. Los acontecimientos que propiciaron las revueltas árabes tenían un fuerte carácter social pero sus reivindicaciones eran políticas. En octubre de 2010, 20.000 saharauis montaron el Campamento Gdeim Izik para denunciar el maltrado de la dictadura marroquí que ocupa su territorio y pedir la independencia. Fueron pisoteados pero despertaron la rabia de muchos a través internet y la prensa, desde Madrid hasta El Cairo. Dos meses después Mohamed Bouazizi, joven tunecino licenciado universitario que vendía fruta en la calle, se inmoló ante el ayuntamiento de su ciudad y su historia prendió las redes sociales. Denunciaba la humillación a que era sometido sistemáticamente por las autoridades del dictador Ben Ali. Comenzaron las revueltas y, tras una dura represión autoritaria, varios países se liberaron de su dictador con éxito, como Túnez y Egipto. La clave del éxito no estuvo solo en la perseverancia de los ciudadanos sino en la existencia de partidos políticos que operaron desde dentro. De hecho, en Egipto ha ganado el partido más organizado y burocrático de todos: los Hermanos Musulmanes.

Wikileaks. Los documentos secretos filtrados por esta organización han motivado numerosos cambios, algunos visibles y otros no. Aquellos países donde las filtraciones obtuvieron apoyo político sí han vivido cambios, como sucedió con el cambio de gobierno en Islandia o, de forma negativa, con los juicios militares en Estados Unidos (continúan las torturas contra el soldado Manning). Aquellos países donde estos documentos no calaron en el sistema político, los cambios se han limitado al mundo de las ideas y la desconfianza de muchos hacia sus gobernantes y los medios de comunicación. En el caso de Anonymous, sus acciones han tenido una efectividad admirable pero limitada. Pusieron en jaque a muchas instituciones y gobiernos, como el de Túnez y Egipto, pero no consiguieron ganar todas las partidas (ley SOPA, Sinde, Megaupload…).

BRICS. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Potencias emergentes y emergidas alineadas en lo político y lo económico para, entre otras cosas, contener el poder de los países occidentales sobre el mundo. Se centran en sus intereses comunes y desechan los particulares (Brasil no pregunta a China o Rusia sobre democracia o Derechos Humanos, Rusia no acusa a India por su alianza con Estados Unidos…). Esta alianza se dirige desde el ámbito político y ya recoge frutos en las cumbres del G-20 y el Consejo de Seguridad. Su gran defecto: son idénticos a sus “enemigos” y usan las mismas reglas de juego y armas.

Indignados del 15M. Este es el mejor ejemplo para aclarar lo que defiendo. En el contexto de desconfianza general hacia los políticos, este movimiento contó y cuenta con mucho apoyo popular ya que no está monopolizado por ningún partido y permite la participación directa de todos los ciudadanos. Pero… su mayor virtud es al mismo tiempo su mayor obstáculo. El movimiento está ahora en segundo plano y no hay una agenda de reformas detalladas sobre la mesa. Las asambleas y la participación ilimitada hacen que la organización quede al servicio de quienes pueden asistir a todas las reuniones, es decir, los más pacientes, los más comprometidos, los más aburridos y los más extremistas. Se trata de democracia directa pero no de democracia representativa. El modus operandi de las asambleas es ejemplar para problemas en el ámbito local pero no sirve para ejecutar propuestas al ámbito nacional o internacional. Además, muchas veces se dedica más tiempo a discutir el procedimiento que a diseñar soluciones.

Estamos en el año 2012 y disponemos de herramientas para institucionalizar este tipo de movimientos sin caer en la política “convencional”, donde la cagada de un líder puede suponer la derrota de un ideario justo, legítimo y legitimado. Es necesario conocer el sistema para cambiarlo y gracias a internet podemos aprender, discutir, apoyar y contrastar la información que llega desde grandes multinacionales de la comunicación. Incluso hay países, organizaciones sociales y partidos recién nacidos que utilizan internet para aprobar sus propuestas.

La cuenta atrás de la libertad en internet ya ha empezado. Ojalá no sea demasiado tarde cuando la sociedad se arme con el conocimiento que internet le brinda.

 

 “Hay que reconstruir esta casa pero primero es necesario conocer sus pilares, entenderlos y definir dónde hay que recolocarlos. Derrumbarla de un golpe no sirve, admitámoslo: todos estamos dentro”.