La mujer eterna

Esto es solo lo superficial, lo que vi. Lee las etiquetas de todo lo que compra para averiguar si está fabricado en países que permiten la esclavitud o cometen otras atrocidades que considera injustificables. De hecho, no compra productos procedentes de la industria china, israelí, estadounidense o taiwanesa, por ejemplo. Tampoco compra cosas hechas con tereftalato de polietileno y otros químicos que soy incapaz de nombrar. No es vegetariana, pero no come carne salvo que provenga de granjas donde los animales conserven cierta forma de vida natural, lejos de las hormonas y la luz artificial. Presume de arreglar su ropa, electrodomésticos y otros útiles del día a día. Percibe un buen sueldo pero se mueve en tranporte público y bicicleta. Practica dos deportes, ciclismo urbano y levantamiento de bolsas de reciclado hasta el contenedor de su calle. Cosecha su propia marihuana, endulza su té con hojas de estevia y tiene el salón decorado con un huerto vertical fabricado con botellas y cuerdas. Le encanta leer pero resulta casi imposible encontrar más de cinco libros en su casa, “se ponen tristes si no los tocan manos nuevas”. Los cubos de colores para el reciclado hacen que su cocina parezca un laboratorio de juguete. Deposita los restos orgánicos en un cajón lleno de tierra y lombrices que se encargan de generar el abono de su huerto vertical. Siempre lleva una bolsa en algún bolsillo. Sólo come naranjas en invierno y tomates en verano. Un amigo anciano le guarda hortalizas de su huerto y recibe un mensaje en su móvil de la era del bronce cada vez que otro amigo suyo llega de Cádiz con el camión lleno de pescado fresco. Le dicen “pierdes mucho tiempo” y responde: “¿cuántas horas de televisión ves al día?”. Tiene una cuenta de ahorros en Triodos Bank, un cubo debajo de la ducha, una radio solar y una linterna que se activa al girar una manivela. Cocina a fuego lento pero sin fuego: cuando el agua hierve, apaga el gas y mete la olla en un recipiente de corcho que conserva la temperatura durante varias horas. Le hablan de incomodidad y ella habla de hábitos, conciencia, paz y revolución. Tardé días en ver todo esto y meses en comprerlo. Han tenido que pasar varios años para darme cuenta de que tuve frente a mí a la mismísma evolución del ser humano.

Asunto a parte: amig@s, mi querida Marian está llevando las redes sociales de una empresa nueva y le han puesto de meta 100 “me gusta” para esta semana. Os agradecería mucho que le diéseis vuestro “me gusta”, gracias!!

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