Creo en la resurección

Creo en la resurección. Sé que algún día echaremos mano de los libros de historia para poner en práctica algunas costumbres que murieron con la desaparición (podría decirse con la exterminación) de cientos de culturas y sociedades completamente distintas a la nuestra. Hay puntos del planeta donde estas tradiciones perduran bajo amenaza. La ausencia de ideologías y horizontes de pensamiento arrojan luz y esperanza sobre esa resurrección en la que creo.

(Si te gusta escuchar música mientras lees, te sugiero esta pieza para el texto http://www.youtube.com/watch?v=6G7xHTW8pao )

Ahí van un par de ideas e historias extraídas de un texto sobre antropología económica escrito hace cuarenta dos años por Maurice Godelier, que a su vez menciona a muchos otros investigadores:

-Hasta el siglo XIX, sociedades organizadas como la de los indios Kwakiutl, que vivían en el oeste de Canadá (por aquel entonces conocido como Colombia Británica), peleaban por el poder de una forma muy original e inteligente desde el punto de vista biológico. Conocían esta práctica como “potchat”. Cuando dos líderes o guerreros se enfrentaban, ganaba aquel que realizaba las mayores ofrendas al otro. Algo así como “¿Tú me regalas 100 mantas de piel de lobo? Pues yo te entrego 200 pieles de oso”. Cuando las ofrendas eran demasiado grandes, incluían objetos de cobre tallados con figuras místicas y cuyo valor se consideraba aún mayor. Este tipo de “guerras” precisaban del apoyo de toda la familia o población y finalizaban cuando uno de los contrincantes admitía la fuerza superior de su oponente y se sometía a su autoridad.  Además, los regalos no enriquecían al que los recibía porque eran objetos que resultaban inútiles si no se compartían (mantas, utensilios de caza, …)

-El pueblo Bushmen Kung, del desierto de Kalahari (sur de África), mantenía una costumbre excepcional para garantizar el esfuerzo de los cazadores, la unión de la tribu y un reparto equitativo de los recursos que asegurara la supervivencia de todos. Los cazadores hacían marcas a sus flechas y las intercambiaban con sus compañeros. Cuando uno atrapaba un alce, comprobaban de quién era la flecha. La carne del animal se repartía así: el cazador del trofeo era el primero en recibir y el “dueño” de la flecha el segundo; los puestos tercero y cuarto eran para los padres del cazador y los del compañero de la flecha; los siguientes eran, en ese orden, los familiares segundos del cazador y su compañero. El proceso continuaba hasta que se agotaba la carne, lo que permitía que se hicieran entre 60 y 100 divisiones por cada animal cazado.

-Las cartas de Hernán Cortés al rey Carlos V dan fe del impresionante sistema comercial de los aztecas y el descentralismo de su gobierno. Los días de mercado eran festivos sin trabajo y unos tribunales especiales defendían a los clientes e imponían a los mercaderes los precios máximos de cada alimento. Los mercaderes tenían poder en la sociedad pero no podían alardear de su riqueza ante los demás. El Estado empleaba los tributos para realizar obras públicas, como aumentar las zonas de regadío.

-En Malaïta (actualmente Islas Salomon) los Kwaio vivían en islas diminutas, donde la agricultura era impracticable, gracias al intercambio de perlas y piedras rodantes para los molinos de tierras vecinas. De esta forma, los Kwaio se hacían necesarios en su región. Además, su líder les prohibía obtener más de 10 perlas por cabeza al mes para que el valor de este tesoro no se devaluase en los trueques (un collar de perlas rojas valía dos cerdos). El valor de las mercancías se mantenía intacto durante periodos muy largos. Quienes se quedaban las perlas y volvían a tierra firme las intercambiaban como moneda social para ceremonias religiosas, bodas, decoración de prendas…

¿Es o no es interesante? Ya no se me pone cara de estar oliendo algo extraño cuando escucho “antropología económica”.

Imagina vivir en una dictadura

Mi aplauso para el blog “Pikete Alternativo” por este texto (léase con tono irónico, por favor):

Tengo la suerte de no haber vivido jamás en una dictadura. Mis abuelos y mis padres siempre me lo recuerdan. Por eso cada vez que los indignados hablan de ”democracia real”, los miembros más mayores de mi familia se indignan. Yo les entiendo. Dicen que que si supiesen lo que es vivir una dictadura, los indignados no dirían esas cosas. Por eso, para explicarles a todos aquellos desubicados que creen vivir en una dictadura lo que es realmente vivir en una, he decidido escribir este artículo. Espero que ayude a la reflexión y al debate.

 

Hagamos un ejercicio de imaginación.
Imaginemos que vivimos en un país en el cual un pequeño porcentaje de la población acumula casi toda la riqueza. Sin duda lo utilizaría para imponer su voluntad. ¡Esto sería tan antidemocrático!
Los medios de comunicación parecerían libres y objetivos, pero en realidad estarían controlados por este pequeño grupo. Repetirían incansablemente las mismas mentiras. ¡Y muchos las creerían! ¿Os dais cuenta de lo horrible que podría ser?
La televisión y el cine serían utilizados como armas de propaganda. Los periódicos asustarían a la población para que esta aceptase políticas que van en su contra. Nos llevarían a apoyar guerras injustas que sólo beneficiarían a los poderes económicos a costa de las vidas de millones de inocentes.
El gobierno, que sería un títere de los más ricos, le bajaría los impuestos a sus amos y les rescataría cuando cometen imprudencias. Imaginad, aunque sé que esto es difícil de contemplar, que estas imprudencias fuesen pagadas.. ¡por el pueblo! ¿Quién querría vivir en un mundo así?
Los dictadores podrían olvidar las necesidades de las personas. Podrían centrar la economía en su propio beneficio y no en las demandas sociales. Esto conduciría a un mundo absurdo e injusto. Imaginad que vivís en un país en el cual, por ejemplo, hay millones de casas vacías mientras millones de personas no tienen acceso a la vivienda. Sé que suena a novela distópica, pero podría ocurrir.
El gobierno podría espiarnos, torturarnos y encarcelarnos. Reprimirían a quienes piden democracia, ¡y condecorarían a los represores! ¡El país estaría repleto de cunetas con inocentes que no podríamos desenterrar! Sólo de imaginarlo me estremezco.
Habría elecciones, pero los medios se encargarían de que siempre ganasen los mismos. Los candidatos podrían prometer al pueblo mejoras en su nivel de vida para luego incumplirlas todas y ponerse al servicio de los poderes económicos. Si ganase las elecciones un partido decidido a implantar la democracia el ejército se encargaría de impedirlo. ¡Y, para colmo, los medios lo llamarían ”la fiesta de la democracia”!
Las leyes y los jueces estarían al servicio de los más ricos. Los corruptos camparían a sus anchas. Y por si esto fuera poco, tendríamos a un jefe de Estado heredero del fascismo que viviría entre lujos. No sería votado y se tiraría todo el día cazando o de viaje. Los medios le enaltecerían como a un Dios.
En fin, hasta aquí llega nuestro ejercicio de imaginación.
Sé que para alguien que no haya vivido jamás en una dictadura esto puede sonar a ciencia ficción. Sea como sea, demos las gracias por vivir en un país democrático y justo.
@UlianovVladimir

Basura humana en el Ministerio de Defensa

He tardado más de quince minutos en pensar un título para esta entrada y sigo pensando en cambiarlo. Pido disculpas porque no voy a decir lo que pienso, no me puedo permitir soltar en el blog toda la rabia que esto me provoca y tampoco creo que con odio vaya a conseguir mucho. Me limito a copiar las palabras que me manda mi hermano David desde Tenerife.

Érase una vez un comerciante de armas cuya empresa fabricaba bombas de racimo que vendía, entre otros, al gobierno de su país. Resultó que su país firmó un convenio internacional contra esas bombas, que dejó de comprar. Entonces el comerciante denunció al gobierno por dejar de comprar esas armas (habría un contrato con la empresa fabricante). Resultó que hubo un cambio de gobierno, y el nuevo presidente tuvo la ocurrencia de nombrar como ministro de Defensa a dicho comerciante de armas, ¿alguien lo puede mejorar?

Ahora el comerciante, transmutado en ministro, pagará a su antigua empresa la indemnización correspondiente, un pellizquito de 40 millones de euros.

Pedro Morenés, ministro de Defensa de España

¿De qué país y de qué época son estos hechos?
El Ministro de Defensa de España pagará 40 millones a su antigua empresa por prohibir las bombas de racimo. Pedro Morenés, ministro de Defensa, fue consejero de la empresa de fabricación de armamento Instalaza entre 2005 y 2007. Después ocupó el puesto de representante hasta el 4 de octubre de 2011, según recoge el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Instalaza fabricaba bombas de racimo).

El 31 de octubre de 2011, el diario Cinco Días reveló que Instalaza había decidido recurrir a los tribunales para pedir que el Gobierno le indemnizara con 40 millones de euros en concepto de desagravio por la prohibición del uso, almacenamiento y fabricación de las bombas de racimo en España como consecuencia de la firma del Tratado de Dublín. Sin embargo, esta empresa ya había anunciado en mayo de 2011, cuando Morenés era su representante, que pediría una compensación económica al Ejecutivo en concepto de “daño emergente y lucro cesante”.

Hoy sabemos que Instalaza venderá la deuda a una tercera empresa que a su vez la revenderá y finalmente el Ministro pagará diciendo que no es su empresa la que cobra. El dinero saldrá de los impuestos de todos nosotros, naturalmente.

Bombas sin detonar a los pies de un niño

Nuestro dinero pagando bombas que mutilan a civiles inocentes

Las submuniciones esparcidas por las bombas fabricadas por Morenés tienen un rango de fallo de entre el 5% y 30%, por lo que pueden quedar bombas enterradas sin explotar siendo peligrosas tiempo después de terminada la guerra. Especialmente para los niños por sus formas llamativas, como pelotitas de tenis o latas de refrescos. Porque es así como las camufla la empresa del Ministro.

 

Monjes-lasaña, Mahoma en Hollywood, Benedicto, los condones y las Teteras Voladoras

Un tarado con ganas de bronca rodó 13 minutos de trailer (¡ojo, la peli no existe!) sobre la vida de Mahoma en tono ofensivo. La cinta, bautizada como “La inocencia de los musulmanes”, se proyectó en el Vine Theater de Los Ángeles y se subió a Youtube. Este suceso, tan conocido como absurdo, provocó la ira de muchos musulmanes y murieron cuatro personas en Libia, entre ellas el embajador estadounidense.

Esta semana un joven griego subió a facebook una foto retocada de un difunto monje ortodoxo frente a una lasaña. La policía lo ha arrestado bajo la acusación de blasfemia porque el título de la foto es un juego de palabras: el monje, conocido como “el Viejo Paisios”, fue apodado por el internauta como “el Viejo Pastitsio”, algo así como “el Viejo lasaña tradicional griega”.

En febrero de este año, un pastor de Florida convocó una quema multitudinaria de ejemplares del Corán que finalmente no se llevó a cabo. El balance de este teatrillo fue de cinco muertos y más de cuarenta heridos en Afganistán.

En 2009, Benedicto XVI hizo un recorrido por algunos países del áfrica subsahariana y recordó a los lugareños que el sida “no se puede resolver con la distribución de preservativos” y que “al contrario, sólo aumentan los problemas”. En África hay 500 millones de cristianos y más del 20% de la población de países como Zimbawe, Swazilandia y Namibia padecen sida.

A bote pronto, pienso:

-San Juan y las drogas (Apocalipsis 13:18).

¿De qué equipo eres? Hay religiosos que saben qué credo practican pero no en qué consiste. Esto tiene sentido dos generaciones atrás pero ahora el acceso a la información es mucho más fácil para casi todos. Sin quererlo, he convertido al protestantismo a algunos católicos y al sunismo a chiíes.

-Laicismo y tolerancia son ingredientes básicos para una educación sana. Pocos países elaboran bien la receta y el nuestro no es uno de ellos.

-Sin leyes que exijan responsabilidad a los medios de comunicación, cualquier listillo con un micrófono y una cámara puede provocar grandes problemas.

-Libertad de expresión: ¿tienes derecho a defender tus ideas, sean cuales sean? Sí. ¿Tienes derecho a escupir sobre las ideas o creencias de otro? En mi opinión, no (he aquí una contradicción ya que el derecho a escupir sobre las ideas de otro es una idea en sí, nada constructiva pero lo es).

-Más allá del número de seguidores, ¿qué diferencia existe entre una secta y una religión?

-No se si son más dañinos los dogmas religiosos, la autoridad de muchos para interpretar la religión legitimados por dios o la necesidad de otros tantos para sentirse siervos sometidos y guiados por tales dogmas.

Muchas dudas y ninguna respuesta pero sí una novedad: quiero anunciar que creo en la Tetera Galáctica Voladora de Russell (pincha aquí si quieres saber más).

Érase un camión lleno de billetes

Mi padre es una de las pocas personas que conozco que se asombra ante las cifras que la televisión escupe cada vez que habla de recortes, rescates y otros guisos de moda. Él se sorprende porque trata de imaginar o, mejor dicho, ver esos miles de millones.

Antes de la llegada del euro, los españoles acostumbrábamos a decir que un millón de pesetas era un kilo, debido a que ese era el peso aproximado de un millón en billetes de 1.000 pesetas. Ahí va una rápida comparación en clave “visual”, como le gusta a mi padre.

Hagamos memoria… En primavera, el Gobierno de España regaló 23.500.000.000 de euros a Bankia (banco presidido casualemente por Rodrigo Rato, antiguo ministro de economía en el gobierno de Aznar) . Esos euros equivalen a 3.910.071.000.000 pesetas (tres billones novecientos diez mil millones de pesetas, redondeando). Esas pesetas, en kilos de los de antes, representan… 3.910.071 kilos.

Camión Volvo modelo 480. Longitud: 16,5 metros. Carga máxima: 24.000 Kg.

El camión de la imagen (Volvo 480) puede transportar una carga de 24.000 kilos como máximo. Si tuviéramos que meter todo el dinero que el Gobierno le dió a Bankia, harían falta…163 camiones.

¿Piensas que 163 camiones son pocos? Ese mounstruo de la carretera mide 16,5 metros de largo. Si pusiéramos en linea recta y bien pegaditos todos esos camiones, ocuparían 2689 metros. Ojo, no son 2689 metros normales: se trata de casi 2,7 kilómetros llenos de trailers repletos de dinero público.

Esto, por desgracia, tan solo es un pequeño ejemplo de lo que hacen con el dinero de todos los contribuyentes. Ahora vas y votas a PPSOE y, de camino, te quejas de tanta protesta.

Enlace youtube: Historia de España para tontitos

Resistencia pacífica también es violencia


Retomo una relativa estabilidad en el día a día después de un mes y medio combulso. Desde la distancia y esquivando mucha basura mediática, veo cómo miles de manifestantes llegan a Madrid desde distintos puntos de la geografía española con un nexo en común: mostrar su distancia y desacuerdo frente a los políticos que teóricamente les representan. Según el Gobierno, ayer se manifestaron 6000 ciudadanos. Hasta ABC, periódico conversador, se rie de esa cifra comparándola con la capacidad del anfiteatro romano de Mérida. Me sorprende que El Mundo haya publicado artículos sobre las manifestaciones que estaban escritos desde el día anterior. El País cortó la emisión en directo para poner al presidente pakistaní hablando en la Asamblea General de la ONU…

Veo mucha rabia entre los manifestantes y entre los policías. En realidad no veo más que gente puteada por una misma élite económico-política. Sin la brutalidad policial de ayer, la manifestación podría haber sido parecida a la que vivió Portugal la semana pasada: el Gobierno de Passos Coelho anunció una fuerte subida de impuestos a los trabajadores, la gente se manifestó en masa y el gobierno paró esa medida para “estudiar alternativas”, en palabras del propio primer ministro. ¿Es la solución definitiva? Por supuesto que no, pero sirve para calmar ánimos y sanar un poco la maltrecha reputación de la democracia.

He vivido manifestaciones masivas de carácter pacífico en España, Reino Unido, Chile, Bolivia y Corea del Sur. Son países muy distintos pero la dinámica en ese tipo de protestas siempre es la misma: miles de ciudadanos salen a la calle y corean consignas, los policías desplegados esperan a que “el rebaño” esté dentro de la cuadra-avenida-plaza y después lo disuelven haciendo uso de porras, bombas lacrimógenas, munición “no letal”, etc. Chile y Bolivia mantienen más vivo el recuerdo de la dictadura y se sorprenden menos por la brutalidad policial. Reino Unido se apoyaban en el factor “miedo” mediante despliegues policiales más propios de una guerra que de una manifestación. En Corea son más sofisticados: ponían columnas en las plazas grandes, rodeaban con autobuses blindados a los manifestantes y daban un toque militar a sus formaciones policiales. Viendo las protestas españolas pienso que los 34 años de pseudodemocracia nos han aletargado mucho, hasta el punto de que la represión policial genera sorpresa (“oh, un antidisturbios arrastrando por los pelos a una menor de edad en Valencia, ¿cómo es posible?”).

La autoridad, en su faceta policial, política, mediática, educativa y militar, controla un ingrediente clave para el poder: el miedo, que se cocina muy bien con desinformación e ignorancia. Los despliegues policiales son representaciones claras de ese factor, desde las botas altas y la armadura policial hasta el sonido ensordecedor de las sirenas, pasando por la ausencia de identificación de los agentes, los arrestos arbitrarios y la presencia de policías infiltrados (que, por cierto, suelen hacer bien su papel de alborotadores).

Estoy del lado de los que salen a decir “BASTA” y condeno la impunidad, ilegalidad y brutalidad con que actúan los antidisturbios. Es grave que un ciudadano inclumpla la ley pero es un millón de veces más grave que la incumpla aquel que se encarga de aplicarla y velar por su cumplimiento. Hasta el día de hoy aplaudo el carácter pacífico de los manifestantes y del espíritu del 15-M pero no nos engañemos: la resistencia pacífica es una forma de violencia, igual que es violento boicotear los productos de un país que viola los derechos infantiles o que un médico atienda en su consulta a un inmigrante indocumentado.

Y ya puestos con esto de la resistencia pacífica, o se hace bien o no se hace. Dejo dos documentos muy interesantes para mejorar eso de la resistencia pacífica:

1.-Manual para el Control de Multitudes (antidisturbios): sus tácticas, gestos y comunicación, tiempos de espera antes de aplicar violencia física directa, …

2.-Manual de Protesta de Anonymous: mucho más interesante que el anterior, contiene consejos para paliar los daños por bombas lacrimógenas, repartir tareas en la manifestación (informar, grabar, etc), …

Que conste que ha sido el amor el que ha calmado la ira con que empecé estas frases.

Antiestrés post-prensa


Sé que no soy el único adicto a la prensa al que le falta el aire después de repasar los periódicos. Antes, en la época de los “mileuristas”, me interesaba más por las noticias del ámbito internacional. Ahora leo más sobre lo que sucede puertas adentro en el país. Escasean las buenas nuevas y las malas son fácilmente extapolables a mi entorno: ese camionero en paro podría ser mi tío, ese agricultor que se ocupa una finca podría ser mi primo, ese policía que deshaucia por orden del juez podría ser amigo mío, esos millones que se van del sistema educativo son los que encarecen la matrícula de mi hermano…

Me prometí no leer noticias antes de dormir para acostarme con la cabeza fría. No sirvió de mucho, ya que leerlas por la mañana es como meter la cabeza en el horno. Como no voy a dejar de informarme (o malinformarme, a fin de cuentas la información es un negocio), he puesto en práctica el método de un budista vietnamita llamado Thich Nhat Hanh para atajar el estrés post-prensa. En su congregación usaban esta técnica después de los bombardeos para escapar de la desesperación. La comparación entre su problema y el mío es odiosa, pero este ejercicio viene a ser como los yogures con fibra para las digestiones de realidad. Es así de sencillo:

Esto va de inspirar y expirar aire. Todos respiramos, pero no todos sabemos respirar. Puedes hacerlo ahora mismo, delante del ordenador, en el bus, en cualquier lugar. Sólo necesitas un poco de concentración.

Inspira contando mentalmente hasta 1. Expira contando en tu cabeza hasta 1. Se trata de una respiración breve, hazla solo una vez. Ahora inspira contando hasta 2, expira contando hasta dos. El aire entra por tu nariz…1…2…el aire sale por tu nariz…1…2. Una vez más: aire entra…1….2…aire sale…1…2. Ahora con el 3: dentro, fuera, dentro, fuera, dentro, fuera. Ahora haz cuatro respiraciones (inspirar, expirar) contando mentalmente hasta 4. Sigue sin prisa hasta 10, o hasta donde puedas. En cualqueir caso, espero que te sirva tanto como a mí.

Pd. El concepto “estrés” pertenece al mundo “desarrollado”. Personas realmente sabias se han reído de mí cuando he tratado de explicar su significado.
Pd2. Hay artistas que no salen en televisión http://www.youtube.com/watch?v=EbO74Jw7b3I

La cara oscura del progreso

Imagina que estás ayudando a construir una escuela en algún pueblo perdido de África. Hay muchos trabajadores y madera de sobra para las paredes, mesas, pizarras, sillas… Pero no tienes herramientas ni tornillos. Imagina que con sólo un ordenador y una impresora puedes imprimir esas herramientas, tornillos y demás. No haría falta dinero para la empresa alemana de los tornillos ni para el barco. Tampoco habría que esperar dos meses ni rezar para que la caja de herramientas llegase.

Imagina que trabajas en cadena fabricando alicates, martillos y otras herramientas. Estás en una empresa antigua, sólida, que vende otros países y es famosa por la calidad y garantía de sus productos. Imagina que las ventas caen porque, gracias a una impresora, todo el mundo puede obtener en casa las herramientas que vende tu empresa. No son igual de resistentes pero cuestan 30 veces menos y se obtienen en cinco minutos haciendo clic desde el sofá.

Imagina que la demanda de plástico se duplica porque todo el mundo necesita cartuchos de plástico para su impresora de objetos en tres dimensiones. El plástico es un derivado del petróleo. Imagina que vives en un país productor de petróleo como Arabia Saudí, Noruega, Iraq, Venezuela, Irán, Canadá o Rusia. Muchos querrán conseguir el petróleo que hay bajo tus pies. ¿Cómo? Como sea.

Imagina que cualquiera pudiera imprimir su arma favorita en casa, desde una pistola alemana de la Segunda Guerra Mundial  hasta el AK-47 de Bin Laden. ¿No lo crees posible? Haz clic aquí.

Despierta. Bienvenido al progreso. En menos de 10 años pasaste del teléfono fijo al teléfono móvil con videoconferencia. En menos de 10 años podrás comprar una impresora de objetos en tres dimensiones. Ya existen, su comercialización sólo es cuestión de tiempo. Gracias a internet, podrás descargar el plano de cualquier objeto para “imprimirlo” desde casa. En el momento en que esta noticia me hizo sentir miedo, descubrí que no confío en el ser humano.

Quizás dentro de 10 años recuerdes que un día llegaste por casualidad a un pequeño blog en internet y supiste sobre esta impresora 3D:

http://www.youtube.com/watch?v=8aghzpO_UZE

La mujer eterna

Esto es solo lo superficial, lo que vi. Lee las etiquetas de todo lo que compra para averiguar si está fabricado en países que permiten la esclavitud o cometen otras atrocidades que considera injustificables. De hecho, no compra productos procedentes de la industria china, israelí, estadounidense o taiwanesa, por ejemplo. Tampoco compra cosas hechas con tereftalato de polietileno y otros químicos que soy incapaz de nombrar. No es vegetariana, pero no come carne salvo que provenga de granjas donde los animales conserven cierta forma de vida natural, lejos de las hormonas y la luz artificial. Presume de arreglar su ropa, electrodomésticos y otros útiles del día a día. Percibe un buen sueldo pero se mueve en tranporte público y bicicleta. Practica dos deportes, ciclismo urbano y levantamiento de bolsas de reciclado hasta el contenedor de su calle. Cosecha su propia marihuana, endulza su té con hojas de estevia y tiene el salón decorado con un huerto vertical fabricado con botellas y cuerdas. Le encanta leer pero resulta casi imposible encontrar más de cinco libros en su casa, “se ponen tristes si no los tocan manos nuevas”. Los cubos de colores para el reciclado hacen que su cocina parezca un laboratorio de juguete. Deposita los restos orgánicos en un cajón lleno de tierra y lombrices que se encargan de generar el abono de su huerto vertical. Siempre lleva una bolsa en algún bolsillo. Sólo come naranjas en invierno y tomates en verano. Un amigo anciano le guarda hortalizas de su huerto y recibe un mensaje en su móvil de la era del bronce cada vez que otro amigo suyo llega de Cádiz con el camión lleno de pescado fresco. Le dicen “pierdes mucho tiempo” y responde: “¿cuántas horas de televisión ves al día?”. Tiene una cuenta de ahorros en Triodos Bank, un cubo debajo de la ducha, una radio solar y una linterna que se activa al girar una manivela. Cocina a fuego lento pero sin fuego: cuando el agua hierve, apaga el gas y mete la olla en un recipiente de corcho que conserva la temperatura durante varias horas. Le hablan de incomodidad y ella habla de hábitos, conciencia, paz y revolución. Tardé días en ver todo esto y meses en comprerlo. Han tenido que pasar varios años para darme cuenta de que tuve frente a mí a la mismísma evolución del ser humano.

Asunto a parte: amig@s, mi querida Marian está llevando las redes sociales de una empresa nueva y le han puesto de meta 100 “me gusta” para esta semana. Os agradecería mucho que le diéseis vuestro “me gusta”, gracias!!

http://www.facebook.com/www.cupon.es?ref=stream

Lo que pienso, lo que digo, lo que hago

El privilegio de quienes podemos observar los acontecimientos desde el palco (la cama, el sofá, palcos de este siglo) puede ocasionar una sensación parecida a la autoinmunidad intelectual y el desprecio propio. Hoy me doy cuenta de lo egoísta que he sido al aplaudir las palabras, informes o denuncias de personas e instituciones innobles cuando han coincidido con mi forma de pensar.

 Human Rights Watch, conocida organización financiada no tan conocidamente por el Congreso de los Estados Unidos, contó con mi apoyo incondicional cuando denunció las atrocidades que comete el gobierno de Marruecos en el Sáhara Occidental. En aquel entonces ya sabía quién inyectaba dinero a esta organización y sabía también que esas denuncias no pretendían otra cosa que lavar la cara pública de muchos que al mismo tiempo se benefician, en secreto, de las torturas y desapariciones infligidas por el dictador de Marruecos.

 He usado informes del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otros virus institucionales para defender mis argumentos. Mi pecado fue emplear esa información a sabiendas de que esos organismos inhumanos no son ni transparentes ni éticos ni democráticos en su proceder.

 Confieso que hasta tuve esperanzas aquel día en que Obama ganó las elecciones frente a McCain. No puedo evitar sentirme culpable porque considero que se lo suficiente sobre propaganda y comunicación para evitar ser engañado por una campaña de márketing político millonario. Me tragué todo eso de que cerraría la prisión de Guantánamo y retiraría su apoyo a las dictaduras que plagan el continente asiático y africano. Vi lo que quise ver y creí lo que resultó dulce a mis oídos, al tiempo que daba la espalda a la realidad.

 No volveré a repetir eso de “vota a quien sea, menos al PP o al PSOE”, porque votar a quien sea no vale. De hecho, cada día estoy más convencido de que el único voto útil es el voto en blanco: apoyo la democracia pero estos partidos y este sistema se acercan más a la idea de oclocracia.

 Voy a tener más presente que los grandes cambios empiezan desde lo pequeño. Las personas que comparten su vida conmigo, las que comparten vagón del metro, las que caminan por la calle que transito. He ahí el mundo que quiero mejorar y por el que desde hoy quiero acercar más lo que pienso, lo que digo y lo que hago. De Machado es mi consuelo: se hace camino al andar.