Potencia sin control no sirve de nada

Ya sabes que China es el país más poblado del planeta (más de 1200 millones de habitantes en un planeta con 7000 millones, es decir, más de un séptimo de la población total). Es posible que también sepas que Estados Unidos es la economía más grande del planeta y sus ciudadanos son los que más contaminan. Otro dato sorprendente aunque menos conocido es que España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo.

Todo eso que ya sabes lo puedes ver en estos gráficos (cortesía del Banco Mundial, esa información es lo único útil que presentan a la sociedad). A veces las cifras de muchos ceros no nos dejan ver la magnitud de lo que ya conocemos y percibimos algunas noticias con más preocupación o escepticismo del que merecen. A continuación te presento unos gráficos que pueden venirle bien a tu visión general del mundo. El pequeño popurrí de países incluye ricos, pobres, emergentes, desarrollados, poblados y superpoblados (puedes personalizar tu búsqueda con Google Public Data)

Población mundial. Entre China e India suman casi la mitad de la población total del planeta y van en aumento. Creemos que todos los países emergentes están aumentando su población de forma frenética, pero no es así (fíjate en Brasil). Sí es cierto que los países ricos cada vez tienen más ancianos y menos bebés en sus sociedades.

 

Crecimiento económico. El siguiente gráfico muestra la producción mundial (azul) y qué aporte realiza cada país. Da susto ver cómo ha aumentado la capacidad productiva de este planeta de recursos limitados. La proporción de pobres en el mundo va en aumento, a pesar de que ahora se producen más de todo (comida, medicinas, libros, cemento, …). Estados Unidos no tiene ni la mitad de la población de China pero su producción es casi del triple, lo que disipa bastantes dudas acerca del “auge chino” en la economía mundial. ¿Cómo es posible que Alemania, con 70 y tantos millones de habitantes, produzca el doble que India, con más de 1000 millones? Respuesta: la tecnología, que permite a un agricultor alemán cosechar en dos horas más cereales que 10 indios en dos días. Ese es un buen argumento para rebatir a quienes defienden los recortes en investigación e innovación.

 

Esperanza de vida. Por algún lado nos tenía que beneficiar el sol, la dieta mediterránea, la sanidad pública y la facilidad para entablar conversación y sentirnos integrados en la sociedad. Los y las españolas viven más años que los alemanes y los estadounidenses. Cada vez hay más adeptos a la idea de desvincular el crecimiento económico con la felicidad y el bienestar de las personas. También cabe preguntarse, ¿es mejor vivir más o vivir menos pero mejor? En Estados Unidos, el país más rico del mundo, la esperanza de vida va ligada a la calidad del seguro médico que puedes pagar en función de tus ingresos. Tristemente, nuestro mayor tesoro se está hundiendo en la marea de recortes sociales.

 

Emisiones de CO2 por habitante (datos de Alemania tras la reunificación postsoviética). Es lógico que el país que más produce sea el que más contamina, pero este no es el caso porque se trata de estimaciones per cápita. Dicho de otra forma: un estadounidense emite más dióxido de carbono que ocho brasileños, un alemán contamina como dos chinos y un español contamina como tres indios. El país que más contamina sigue sin ratificar los protocolos para reducir las emisiones de gases invernadero (CO2 y otros) mientras que los emergentes se muestran cada vez más reticentes para no “perjudicar” su crecimiento económico. Ningún país del planeta es totalmente consciente de que si destrozamos el mundo no podremos seguir habitándolo. El desarrollo económico y la sostenibilidad medioambiental no van de la mano. Por el contrario, cuanto más desarrollo disfruta un país, más consumen sus ciudadanos y más contaminan.

 

Y tú, ¿qué conclusiones sacas a partir de estos gráficos?

España y el complejo de inferioridad

Una historia triste: Me imagino a muchos ciudadanos asintiendo frente al televisor mientras Juan Puig, empresario modelo y dueño de Mercadona, sentencia que nuestro nivel de vida no se corresponde con nuestra produtvidad. Él es el último personaje relevante que alimenta el complejo de inferioridad español, pero no el único. Goza del minuto de gloria en la prensa y se siente cómodo al hablar porque sabe que los periodistas, en vez de contrastar sus palabras, lo presentarán como “uno de los empresarios españoles de más éxito”.

Lo triste de esta historia es que los ciudadanos sean tan ignorantes como para creer una afirmación tan vacía sin escuchar un solo dato, solo porque la pronuncia un empresario de éxito. Casos como este evidencian que hacen falta periodistas que contextualicen la información económica explicando, por ejemplo, que la productividad va más asociada a la tecnología que al número de horas currando (un señor con tractor es 20 veces más productivo que 10 señores con rastrillo).

Se que a estas alturas del texto ya he cabreado a algún que otro visitante. Seré un poco más responsable que Juan Puig, así que ahí van los datos de Eurostat:

 

Productividad laboral por empleado

 

País

2008

2009

2010

Unión Europea (27 países)

100

100

100

Bélgica

126,9

127,7

127,6

Bulgaria

39,6

40,1

41,3

Dinamarca

105,8

106,3

111,6

Alemania

107,9

104,9

105,4

Irlanda

128,6

132,1

137

Grecia

97,9 (p)

98,4 (p)

94,8 (p)

España

104,3

109,8

109

Francia

115,3

116,3

115,9

Italia

112,9

112,1

109,4

Polonia

62,3

65,6

66,8

Portugal

73,5

75,9

76,5 (p)

Reino Unido

106,8

105,5

106,5

Fuente: Elaboración propia sobre la base de Eurostat, Labour productivity per person employed

(p)= Provisional

Zas, en toda la boca. Resulta que los trabajadores españoles tienen una productividad laboral mayor que la de los alemanes y los británicos, similar a la de los daneses y los italianos (ojo, somos más productivos que los alemanes porque trabajamos más días, no porque les ganemos en tecnología).

Para terminar, dejo otra de las perlas filosóficas de este admirado empresario: “Esto no es un problema ni de políticos, ni de sindicatos, ni de empresarios, es a nivel global”. No haré comentarios al respecto. Sí les pido que, por favor, rechacen el periodismo de declaraciones y busquen fuentes donde la información vaya acompañada de datos y contexto. Háganlo por su salud mental y por el país.