La Paz está en guerra

Un joven limpia las botas de un policía en el centro de La Paz, Bolivia.

El gobierno favorece a quienes mejor están y perjudica a quienes viven dificultades. La gente sale a protestar a la calle y el gobierno envía a las fuerzas de seguridad para neutralizar a los ciudadanos (reprimir, pacificar, acallar, bloquear, paralizar… ). En España, cada vez es más habitual ver esta secuencia que evoca a tiempos oscuros de un pasado no tan lejano. En tiempos de vacas flacas, crece el número de países que, con sus particularidades y diferencias, viven situaciones idénticas.

 En Bolivia está pasando algo diferente. La policía está protagonizando grandes manifestaciones contra el gobierno para reclamar un aumento de sueldo, mejoras en las jubilaciones y una Defensoría del Policía, peticiones parecidas a las del motín que realizaron los agentes en 2003. Los medios publican fotos escalofriantes (clic para ver un ejemplo) de los “agentes del orden” acompañados de familiares peleando cuerpo a cuerpo contra ciudadanos que apoyan al gobierno de Evo Morales. Cuando los cuerpos de seguridad se revelan en América Latina, rápidamente saltan las alarmas por la facilidad con que cuajan los golpes de Estado en esta región.

 A la prensa le encanta mostrar estas fotos acompañadas de un texto para “aliñar” el escándalo. El problema es que se utiliza el ojo europeo para medir el problema latino, algo tan confuso como medir distancias con un termómetro. “El gobierno les ha ofrecido hasta ahora una subida de unos 25 euros en sus nominas”, publica ABC. Esa suma irrisoria no es tan despreciable si consideramos que el salario mensual medio en Bolivia es de 207 según los amigos del FMI.

El diario El Mundo publica que “aunque las principales ciudades bolivianas se quedaron una semana sin vigilancia policial […] no hubo un incremento notorio de la criminalidad”. Esa noticia es tan bonita como inútil, ya que al no citar fuentes parece una invención del periodista más que un dato creible. La cadena británica BBC hace un análisis más riguroso, con fuentes contrastadas, y desmiente a El Mundo cuando afirma que “los policías en huelga quemaron documentos y computadores en la sede de inteligencia, tomaron edificios y lanzaron tiros al aire […] bancos y centros comerciales que no abrieron porque no podían garantizar la seguridad (…)”.

 El País, diario “progre” en España, dice que “La Plaza Murillo, donde están la Presidencia, el Parlamento y el Ministerio de Exteriores, quedó sin vigilancia”. El corresponsal de el diario más leído en España no se fijó en que el ejército había sido desplegado para proteger al gobierno. Sorprende leer en los diarios de Bolivia una de una noticia que no ha visto la prensa española: Cientos de ciudadanos han compartido tareas de seguridad con el ejército para proteger el palacio presidencial. No se si reír o llorar, pero desde luego esta información es importante para comprender el conflicto y la división social.

Tengo la sensación de que la prensa española apoya a los policías a pesar de la violencia que muestran en sus manifestaciones. En España también ha habido protestas en los cuerpos de seguridad, sobre todo de la Guardia Civil. Ellos no emplearon la violencia pero sí recibieron una lluvia de críticas por parte de los medios.

 Evo Morales habla de conspiraciones de la embajada de Estados Unidos para desestabilizar el país y colocar a un gobierno favorable a Washington. No ha presentado pruebas y no es la primera vez que hace este tipo de acusaciones, así que nadie ha creido sus palabras. No afirmo ni desmiento esta información pero me permito dudar con comodidad al recordar que sucedió lo mismo en Chile (1973), Argentina (1976), El Salvador (1980), Nicaragua (1981), isla de Granada (1983), Panamá (1989), otra vez Nicaragua (1990), Ecuador (2000), Venezuela (2002), Honduras (2009), de nuevo Ecuador (2010), por citar algunos ejemplos.

 Hace una semana que Lugo, presidente de Paraguay, fue juzgado por otros políticos (no por jueces) y expulsado del poder. También acusó a Estados Unidos de estar relacionado con la trama, pero nadie le hizo caso. Tendrán que transcurrir varias décadas para que podamos conocer la verdad sobre la actualidad que aquí se comenta.

Indiferencia y desconfianza en la cuna de la democracia

Después de leer “Salir de la austeridad” de Ignacio Ramonet me he parado a pensar sobre lo mal parado que está quedando el concepto de democracia entre los ciudadanos.

Se trata de un cambio importante que al mismo tiempo es causa y consecuencia en buena medida de la crisis actual. En Europa, cuna de la democracia, cada vez se registran unos niveles de participación electoral más bajos. Por el contrario en América Latina, que arrastra la fama de ser inestable y populista en lo político, la participación en las votaciones va en aumento en casi todos los países.

Que hablen los números (los encuentro bien ordenados aquí y aquí). He creado esta tabla para facilitar la lectura. No está incluida Italia porque, como saben, cambió de gobierno sin elecciones. No hago distinción entre elecciones legislativas, presidenciales, … sino que tomo como referencia los últimos sufragios. Esto es solo para tener una visisón general y por tanto faltan países, notas sobre particularidades legales del voto en cada país, etc:

Últimas elecciones en Europa, en pleno desarrollo de una crisis económica sin precedentes que hace temblar los pilares de la Unión y que ha puesto al borde del abismo a Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España, Reino Unido y Bélgica…

País Participación Fecha
Francia 79,5% 22 de abril 2012
Eslovaquia 59,1% Marzo 2012
España 68,9% Noviembre 2011
Suiza 48,5% Octubre 2011
Polonia 49% Octubre 2011
Portugal 58,9% Junio 2011
Irlanda 70% Febrero 2011
Reino Unido 65,1% Mayo 2010
Grecia 70,9% Octubre 2009

 

América Latina, la región más desigual del planeta, en plena expansión económica gracias al hambre de materias primas de Asia, con su tradicional inestabilidad (últimos golpes de Estado frustrados: Venezuela en 2002, Bolivia en 2008; no frustrados: Honduras en 2009):

País Participación Fecha
El Salvador 95,1% Marzo de 2012
Argentina 79,4% Octubre 2011
Brasil 81,9% Octubre 2010
Colombia 44,48% Junio 2010
Costa Rica 69,1% Febrero 2010
Chile 87,2% Enero 2009
Bolivia 90,14% Enero 2009
Venezuela 67,88% Febrero 2009
Uruguay 89,91% Octubre 2009

 

Las cifras hablan solas. Desde mi punto de vista, en Europa la baja participación, resultado de la comodidad, indiferencia y desconfianza de muchos ciudadanos frente a la política, parece resurgir en algunos países cuando se presentan problemas graves o circustancias que pueden ser decisivas (véanse Grecia, España y Francia). En América Latina la participación alcanza cuotas muy superiores a las que se registran en “la cuna de la democracia”. Más allá del populismo (que no justifico pero entiendo) y de los resultados amañados que muchos señalan, la primera explicación que me viene a la cabeza para explicar este fenómeno es: en América Latina la clase política (no distingo color) ha demostrado durante los 10 últimos años ser más fiel a sus palabras a la hora de actuar.

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