Puerto Rico, la Grecia del Caribe sin permiso para hundirse

La deuda asfixia a la economía de Puerto Rico, bajo control de Estados Unidos desde 1898, ante la mirada impotente del gobierno local, maniatado por un estatus colonial que incluso le impide declararse en bancarrota.

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Es tu irresponsabilidad no comprender la crisis (2a parte, a fondo y sin tecnicismos)

Explicación 2, con nombres y apellidos. Dejo links para quien quiera profundizar alguna idea o concepto. Los ejemplos son ficticios y a pequeña escala; las explicaciones son coloquiales y limitadas.

El conocimiento nos hace libres, bienvenido todo aquel que quiera debatir, opinar o comentar lo que sea. Para quienes tengan un poco más de tiempo e interés, ahí va la continuación del artículo anterior.

Antes te cambiaban dos gallinas por diez kilos de papas (trueque). En algún momento llegó el dinero, que permite comprar y, a diferencia de las gallinas, también permite ahorrar (con el paso del tiempo, tus gallinas podridas no eran intercambiables).

En el mundo actual, los bancos centrales emiten euros, libras o pesos, entre otros, basándose en el patrón dólar (antes la referencia era el oro, ¿por qué oro y no caramelos?). El Banco Central de España ponía en circulación las pesetas, pero desde que entramos en el euro en el año 2000 esa tarea es del Banco Central Europeo (BCE). ¿De dónde saca el dinero? Pues de las aportaciones que cada país de la eurozona hace en función del tamaño de su economía. Alemania es la economía más fuerte de la Unión Europea, así que es el país que más dinero inyecta y el que más poder de decisión tiene en el BCE (con sede en Fránkfurt, supuestamente “independiente”, punto 4.1). ¿Cómo sale ese dinero del BCE? Sencillo: el Banco Santander le dice al BCE, “oye, necesito 1000€ para prestárselos a Carlos, que me los va a devolver sin problemas porque tiene trabajo fijo y un chalet en Santa Coloma que lo avala”. El BCE le da esos 1000€ al Santander a través del Banco de España a un interés muy bajo (actualmente es del 1,2% anual, es decir, al cabo de un año el Santander le tiene que devolver 1012€). Después el Santander se los da a Carlos con un interés del 7% anual y se frota las manos.

Carlos quiere una moto. No la necesita para sobrevivir, pero la quiere, por eso se dejó el culo estudiando y accedió a un “buen” trabajo, donde también se deja lo que le queda de culo. La competencia y el consumo hacen que el chiringuito funcione y avance. Sería más bonito pedirle el dinero directamente al Banco de España, o al BCE, a un interés bajo, pero las reglas del juego no lo permiten. Lo que sí permiten las reglas del juego es que un banco compre o venda sus deudas (promesas de un futuro pago), acciones, planes de pensiones, seguros del coche…Hasta el punto de que la quiebra de un banco en EEUU pude suponer una catástrofe para un banco de Croacia. Fue así como empezó la famosa crisis financiera: durante mucho tiempo los bancos de EEUU y otros países, cegados por la avaricia y con vía libre por la ausencia de leyes, concedieron préstamos a quien no podía pagarlos y al mismo tiempo los ciudadanos, ansiosos por comprarse un iPhone9 o irse de vacaciones a Punta Cana, se endeudaron por encima de sus posibilidades. Bancos e inversores pusieron muchísimo dinero en fondos de alto riesgo, como los de Lehman Brothers, a la espera de recibir grandes sumas. En 2008 Lehman Brothers, cuarto mayor banco de inversión en EEUU, quebró. El Gobierno de EEUU no salió a rescatar a este gigante con dinero público, como sí había ocurrido antes con otras entidades “demasiado grandes para caer”, y los problemas se extendieron con efecto dominó al mundo entero, pues todo estaba (y está) interconectado/globalizado.

¿Qué es eso de la deuda externa que tantos problemas ocasiona a Grecia? Bueno, existen la deuda pública (del Estado, que somos todos) y la privada (la de las empresas y bancos, la tuya y la del resto de mortales). Endeudarse “con cabeza” no es malo: si en tu barrio no hay panadería, pide un préstamo para comprar un horno y abre una; si compras motos para tu pizzería podrás vender más lejos y tendrás más clientes; si el gobierno construye una autopista, mejorará el transporte y se gastará menos en petróleo. Cuando un gobierno necesita dinero, le dice a los inversores: “necesito 2000 millones de euros, préstenme que se los devuelvo dentro de tres años con un interés del 3%”. Los países europeos, en vez de pedirle préstamos al BCE directamente, se los piden al mercado (así lo estableció el Tratado de Lisboa): bancos, inversores millonarios y cualquiera dispuesto a prestar su dinero (tú mismo puedes comprar bonos del tesoro). ¿Cómo saben los inversores si un gobierno es fiable o no antes de prestarle su dinero? Hay tres compañías privadas en EEUU que evalúan la solvencia y fiabilidad de cada país. Ellas están en el bando de los malos: especulan, amenazan con bajar la nota, la bajan sin justificación… Cuando bajan la calificación de un país, los inversores exigen más interés para prestarle su dinero y eso ahoga cada vez más a las economías.

Así está Grecia. Allí el gobierno ocultó los datos reales y cuando se conocieron ya era tarde. Cundió el pánico, los inversores dejaron de prestarle y al final el BCE, controlado por Alemania, lo rescató con muchísimo dinero. La jugada no le salió gratis: Grecia tuvo que aplicar unos recortes brutales en jubilaciones, salarios… Subieron los impuestos, se privatizaron empresas e  incluso se vendieron islas. Ahora Grecia emite deuda (¡¡interés del 23% a diez años!!) para pagar los intereses de los préstamos anteriores y debe el 145% de su PIB anual, es decir, cada griego tendría que poner 30.000 euros para sanear las cuentas del país.

En España coincidieron la crisis internacional (iniciada con la caída de Lehman Brothers) y la crisis inmobiliaria. En 1998 el gobierno de Aznar reformó una ley que ampliaba el terreno urbanizable, por lo que creció la construcción de viviendas y bajó el paro. Incluso alguien sin estudios podía ganar mucho dinero trabajando de albañil. La construcción atrajo mucho dinero del extranjero (blanqueo, inversión, crédito…). Los bancos concedieron hipotecas a mansalva, sabedores de que el precio de la vivienda aumentaba más y más (famosa burbuja inmobiliaria). “¿Carlos no puede pagar su hipoteca? Nos quedamos su chalet, que dentro de un año será más caro, y lo vendemos para pagar lo que debe y más”. Resulta que las cosas valen lo que alguien está dispuesto a pagar por ellas. Con la crisis explotó la burbuja inmobiliaria, aumentó el paro, comenzaron los problemas para pagar hipotecas, los bancos dejaron de dar crédito, la gente dejó de comprar casas y el valor de la vivienda bajó. Ahora, si el desempleado Carlos debe un millón al banco y este le quita la casa, tendrá que seguir pagando puesto que su casa ya no vale tres millones sino medio. El Estado disminuyó su recaudación (impuestos, entre otros), aumentó su gasto (ayuda al desempleo, protección social…) y su deuda (necesitaba más dinero y las agencias de calificación nos bajaron la nota). Primero Zapatero negó la crisis, después la afrontó con más gasto para generar empleo y finalmente aplicó los famosos recortes que dicta Alemania como condición para tener acceso al dinero del BCE (hasta cambiaron la Constitución). Cuando los bancos españoles empezaron a tener problemas y cerraron el grifo del crédito, el gobierno los confundió con ONG’s y les regaló muchísimo dinero pero lo único que hicieron fue blindar sus enormes nóminas. La ecuación que causa dolor de cabeza a Rajoy es sencilla: mucho gasto estatal con pocos ingresos= enorme déficit. Rajoy ganó las elecciones anticipadas de diciembre con la promesa del cambio. ¿Ha habido cambio? Sí, ya que siguen los recortes del gobierno anterior pero con mucha más fuerza.

Lo de cambiar de gobierno y que continúen las mismas medidas ha ocurrido también en el resto de países europeos y ha debilitado enormemente la confianza de los ciudadanos en el sistema democrático.

En este momento se plantean medidas económicas que sirven de parche temporal para salir de esta situación, como inyectar dinero al sistema o meter la tijera en los presupuestos. El famoso caso islandés es un buen ejemplo de cómo se puede evitar el bache de la crisis pero no interviene directamente sobre la raíz del problema. Este sistema es como un niño obeso que no cesará de comer hasta enfermar a menos que el Estado establezca unas reglas y limitaciones para mantenerlo sano (regular sistema financiero, establecer tasas para las transacciones internacionales, castigar la evasión fiscal, educar a la ciudadanía, exigir responsabilidades y ejemplo a la banca y a los políticos, garantizar legalmente unos mínimos sociales y un largo etcétera)

En resumen: El sistema económico actual es insostenible, está basado en el valor añadido y diseñado para autodestruirse. La ausencia de regulación, la competitividad y el crecimiento sin límites en que se basa su “éxito” traerá nuevas crisis. Hace falta un modelo económico en el que el Estado ponga límites y vele por los ciudadanos, de forma que el crecimiento económico no sea el fin último de la economía sino un medio para hacer que los ciudadanos vivan mejor.