Puerto Rico, la Grecia del Caribe sin permiso para hundirse

La deuda asfixia a la economía de Puerto Rico, bajo control de Estados Unidos desde 1898, ante la mirada impotente del gobierno local, maniatado por un estatus colonial que incluso le impide declararse en bancarrota.

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La esperanza está en Grecia, no en Hollande

Conformismo, voto “útil”, bipartidismo.Lo siento, no comprendo que estas ideas conserven su vigencia y menos con la que está callendo en Europa. La prensa progre derrocha argumentos pesimistas sobre lo que ha pasado en las elecciones griegas al tiempo que señala a la Francia de Hollande como la llama de la esperanza para cambiar Europa y salir de la crisis. Sin ir más lejos, en Grecia la población ha demostrado su cansancio ante los dos partidos que siempre repiten mientras que en Francia ha ganado “el otro partido”, gracias a un programa más retórico que realista (gracias al traductor de google, lo puedes leer en español aquí).

Inestabilidad, desconfianza, lentitud. Son conceptos asociados al multipartidismo, es decir, a la idea de que un gobierno esté compuesto por varios partidos políticos aliados. Paradojas de la vida: Alemania, con un parlamento multicolor, es el ejemplo a seguir de muchos que defienden el bipartidismo (alternancia en el poder de dos partidos hegemónicos).

Grecia y España son países que se parecen en muchas cosas. Además de de la cultura mediteránea, ambas democracias comparten la tradicional alternancia del poder de dos partidos: conservadores del Partido Popular (PP) y socialistas del PSOE en España, conservadores de Nueva Democracia (ND) y socialistas del PASOK en Grecia. Esta tormenta económica comenzó mientras los dos países estaban gobernados por socialistas, liderados por Zapatero en España y Papandreu en Grecia. Ambos se quejaron de la mala herencia de sus predecesores: en el caso griego, la caja de pandora se abrió al “descubrir” que las cuentas habían sido falsificadas durante mucho tiempo; en el caso español, la tardía queja del gobierno vino por la burbuja inmobiliaria, culpa de una ley de suelos promovida por el gobierno anterior y que al explotar dobló los efectos de la crisis sobre la economía del país.

Los problemas económicos actuales de Grecia tienen más que ver con la deuda y en España con el déficit. Sin embargo, ambos países han sufrido y sufren las consecuencias de la desconfianza de los inversores y especuladores (tienen nombre y apellidos, pero invierten tanto en publicidad que la prensa de masas utilizan un término más abstracto para no hacerles pupa: mercados financieros). La famosa troika formada por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (o lo que es lo mismo, Alemania) recetaron a la enferma economía griega el amargo jarabe de la austeridad como condición para mantener el grifo del crédito abierto. La movilización social contra los recortes tuvo tanta fuerza que el presidente Papandreu propuso un referéndum democrático. La presión fue tan grande que el referéndum acabó en la papelera, Papandreu dimitió y colocaron en el puesto a un alumno obediente: el tecnócrata conservador Papademos.

En España el gobierno socialista empezó afrontando la embestida de la crisis abriendo el grifo de los billetes (Keynes se revuelve en su tumba cada vez que llaman a eso keynesianismo) mediante “planes E” y otros proyectos para cambiar azulejos en plazas varias. El empleo y el consumo se mantuvieron estables durante un tiempo, pero el chiringuito cerró y Zapatero, acojonado tras ver la suerte de su homólogo griego, decidió “hacer los deberes” de la austeridad.

Llegaron las elecciones (anticipadas) a España marcadas por el pesimismo, el miedo, la desconfianza, la indignación y la polarización. La sociedad adquirió consciencia de que algo fallaba, pero el desconocimiento de la mayoría hizo que, una vez más, los dos grandes partidos estuvieran en la pole de los resultados. Arrasó el PP y lo primero que hizo fue pisar el acelerador a unos recortes que ya había comenzado el gobierno anterior. Casos similares son los de Portugal, Irlanda, Italia, Reino Unido…

Tal fue el bombo mediático que tuvieron las elecciones francesas del 6 de mayo que casi nadie se enteró de lo que estaba pasando ese mismo día en las elecciones griegas. En Francia, el socialista François Hollande obtuvo una justa victoria (3,2 puntos de diferencia) frente a Nicolas Sarkozy con un discurso esperanzador lleno de promesas y cambios (ojo, el 6% de los votos fueron nulos, señal de protesta de muchos franceses). Sucedió exactamente lo mismo en todas las elecciones celebradas en Europa desde 2008: cayeron los gobiernos, quemados por la crisis, y fueron relevados por “el otro partido”, como si la continuidad del sistema, basado en la alternancia bipartidista, fuera la única solución a todos los problemas.

Sin embargo en Grecia, el país más castigado en la eurozona por la crisis, los ciudadanos han dado un giro a las elecciones. Esta es la verdadera noticia: los griegos han roto los esquemas. El bipartidismo ha quedado hecho añicos con la entrada de siete jugadores en el parlamento. El partido con más votos ha sido el conservador (18,85%) pero se ve obligado a negociar con otras formaciones para formar gobierno (ha conseguido 58 escaños, el sistema griego le “regala” otros 50 por ser el más votado así que tiene 108 pero necesita 150 para gobernar). Imagina que en España PP y PSOE, favorables a las políticas del recorte, no pudieran formar gobierno ni si quiera aliándose y tuvieran que escuchar a otros partidos contrarios a la austeridad económica.

En resumen, los griegos han abierto los ojos y han roto la continuidad política para obtener una verdadera representación democrática. Les queda mucho camino, pero han dado el primer paso y desde aquí quiero desearles humildemente mucha suerte.

P.D: No olvidemos que el crecimiento es un medio, no un fin. Cito a Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”.

POSTRE: este es Carcheky, gracias a él tengo este blog-vía de escape

Las dictaduras de la democracia: ¿estás apoyando a un tirano?

Dice así el diccionario de la RAE:

individualismo.

1.      m. Tendencia a pensar y obrar con independencia de los demás, o sin sujetarse a normas generales.

egocentrismo.

(Del lat. ego, yo, y centro).

1. m. Exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla como centro de la atención y actividad generales.

desinformación.

1. f. Acción y efecto de desinformar.

2. f. Falta de información, ignorancia.

hipocresía.

(Del gr. ὑποκρισία).

1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

 

A pesar de la crisis, el poder de influencia de Europa es determinante en las relaciones políticas y económicas del mundo (de los veinte países con mayor peso económico del planeta, siete son europeos). Los países de Europa comparten más similitudes que diferencias, tanto en su cultura como en su política, historia e intereses generales. Uno de las parecidos que más me llama la atención entre los ciudadanos europeos es la escasa consciencia acerca de cómo su voto influye e influirá en la calidad de vida de quienes viven la represión dictatorial. Otro aspecto que me sorprende es el acuerdo unánime que presentan los gobiernos occidentales sobre qué dictadores son “buenos y amigos” o malvados y peligrosos.

Creo que este fenómeno responde a la suma de los factores que arriba se definen: individualismo personal, egocentrismo nacional, desinformación en los medios e hipocresía en el discurso de los gobiernos. El resultado de la ecuación se traduce en gobiernos “defensores de la democracia” apoyados, financiados y/o cercanos a dictaduras actuales tan conocidas como la de Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial, Mohamed VI en Marruecos, Abdullah en Arabia Saudí, Hu Jintao en China, Zenawi en Etiopía, Castro en Cuba, Al Assad en Siria, Putin en Rusia, Mugabe en Zimbawe, Gnassingbe en Togo, Kagame en Ruanda, Musevini en Uganda, Abdallá en Jordania, Lukashenko en Bielorrusia, Minh Triet en Vietnam, Kabila en Congo, Salman Al Khalifa en Baréin, Modibo Diarra en Mali (desde abril), Zerihoun en Guinea Bissau (desde abril), Ouattara en Costa de Marfil, … (la lista continúa, aunque ahora es un poco más corta que hace un año gracias a la primavera árabe y la transición en Birmania).

Si bien es cierto que países como Francia y Reino Unido mantienen una relación más estrecha y cordial con numerosos regímenes totalitarios que antaño fueron sus colonias, también es cierto que sólo los gobiernos escandinavos cuentan con leyes que prohíben expresamente la actividad comercial con dictadures y violadores de Derechos Humanos (aunque se aplican tarde, como en el caso de Nokia, Ikea, Fugro-Geoteam…) .

Poco se habla en la prensa sobre la relación de los gobernantes demócratas europeos con los señores que engrosan la lista anterior, hecho explica en gran medida la falta de credibilidad de muchos ciudadanos frente a los medios de comunicación. Los intereses económicos y políticos de los grandes grupos de comunicación juegan un papel clave ante la opinión pública para designar y retirar el título de “dictador” y la categoría de amigo o enemigo. El ejemplo más cercano en España es la guerra del grupo PRISA, editor y propietario de El País, contra los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador (este reportaje es de 2006 pero no ha “caducado”). La buena noticia es que, aunque este tipo de noticias salen con cuentagotas en los grandes medios, gracias a internet existen miles de blogs, foros, documentales y revistas digitales que denuncian la situación real de estos países (en la columna de enlaces que aparece a la derecha tienes varias fuentes alternativas).

El último caso sonado fue la algarada  acerca del apoyo millonario de Gadaffi (Libia) a la campaña electoral de Sarkozy que salió a la luz en la prensa el pasado mes de abril, en plena recta final de las presidenciales francesas. El fallecido dictador libio regaló 66 millones de dólares a la campaña de Sarkozy en 2006, noticia que,  paradójicamente, obtuvo eco medático un año después de que Saif al Islam, hijo de Gadaffi, la desvelase. Más curioso aún resulta que el gobierno de Sarkozy fuera uno de los grandes impulsores de la guerra contra la Libia de Gadaffi, pocos meses después del inicio de las revueltas en Túnez y Egipto (dictaduras “amigas” de occidente).

Algunos lectores pueden pensar que la única función de su gobierno consiste en velar por los intereses nacionales y que el dinero destinado a cooperación exterior sufraga la “obligación moral” de ayudar a otros países. Lo cierto es que en en casi todos los casos, las dictaduras son el resultado de un sistema internacional desigual y egoísta que fomenta, facilita y asegura la permanencia de gobiernos autoritarios en países ricos en recursos o de suma importancia geoestratégica. Un buen ejemplo es Guinea Ecuatorial: en 2010 el PIB per cápita de este país africano era de 33.883 dólares anuales, mayor que el de España. No obstante, el 70% de la población vive bajo el umbral de la pobreza (UNICEF) a pesar de que el país flota sobre unas enormes reservas de petróleo. El oro negro no solo enrriquece al clan Obiang sino que asegura su permanencia en el poder gracias a aliados tan fuertes como EEUU, Francia y España (aquí, aquí y aquí estos gobiernos democráticos te invitan a invertir con los Obiang).

A pesar de las evidencias, la mayoría de los ciudadanos europeos sigue confiando en sistemas bipartidistas con partidos que no esconden su amistad con las dictaduras (véanse las elecciones francesas). La situación económica actual está dando lugar a la aparición de algunos parlamentos más plurales que, en lugar de reforzar la cooperación política entre países, están apoderando a partidos de ideología neonazi (véase lo sucedido en Grecia).

La mala praxis de los gobiernos europeos frente a las dictaduras del mundo tiene consecuencias directas sobre la población reprimida (hambre, desigualdad, guerra, …) y sobre los mismos ciudadanos que, engañados o conscientes de su egoísmo, votaron a unos gobiernos que se llenan la boca hablando de democracia y se van de vacaciones con jeques, gobiernos militares y reyes autoritarios (atentados terroristas, extremismo ideológico, odio a occidente e inestabilidad).

Pos data: Existen montañas de libros, artículos y documentales que tratan sobre este tema. Si estás interesado, puedes leer más sobre las reacciones de cada país tras el golpe de Estado en Honduras, el campamento Gdeim Izik en el Sáhara Occidental, la visita del exministro de asuntos exteriores español Moratinos a Guinea Ecuatorial, el apoyo militar de EEUU a Mubarak y otras dictaduras, la relación de Arabia Saudí con europeos y estadounidenses, el paramilitarismo colombiano y la Escuela de las Américas, la historia de Iraq y Afganistán, el Estatuto Avanzado otorgado por la Unión Europea a Marruecos, la ambigüedad del nuevo presidente francés sobre su política exterior frente a las dictaduras africanas, los golpes de Estado frustrados en Venezuela, …

Un caramelo para el postre: el sonido de un clásico en manos de artistas de todo el mundo

Indiferencia y desconfianza en la cuna de la democracia

Después de leer “Salir de la austeridad” de Ignacio Ramonet me he parado a pensar sobre lo mal parado que está quedando el concepto de democracia entre los ciudadanos.

Se trata de un cambio importante que al mismo tiempo es causa y consecuencia en buena medida de la crisis actual. En Europa, cuna de la democracia, cada vez se registran unos niveles de participación electoral más bajos. Por el contrario en América Latina, que arrastra la fama de ser inestable y populista en lo político, la participación en las votaciones va en aumento en casi todos los países.

Que hablen los números (los encuentro bien ordenados aquí y aquí). He creado esta tabla para facilitar la lectura. No está incluida Italia porque, como saben, cambió de gobierno sin elecciones. No hago distinción entre elecciones legislativas, presidenciales, … sino que tomo como referencia los últimos sufragios. Esto es solo para tener una visisón general y por tanto faltan países, notas sobre particularidades legales del voto en cada país, etc:

Últimas elecciones en Europa, en pleno desarrollo de una crisis económica sin precedentes que hace temblar los pilares de la Unión y que ha puesto al borde del abismo a Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España, Reino Unido y Bélgica…

País Participación Fecha
Francia 79,5% 22 de abril 2012
Eslovaquia 59,1% Marzo 2012
España 68,9% Noviembre 2011
Suiza 48,5% Octubre 2011
Polonia 49% Octubre 2011
Portugal 58,9% Junio 2011
Irlanda 70% Febrero 2011
Reino Unido 65,1% Mayo 2010
Grecia 70,9% Octubre 2009

 

América Latina, la región más desigual del planeta, en plena expansión económica gracias al hambre de materias primas de Asia, con su tradicional inestabilidad (últimos golpes de Estado frustrados: Venezuela en 2002, Bolivia en 2008; no frustrados: Honduras en 2009):

País Participación Fecha
El Salvador 95,1% Marzo de 2012
Argentina 79,4% Octubre 2011
Brasil 81,9% Octubre 2010
Colombia 44,48% Junio 2010
Costa Rica 69,1% Febrero 2010
Chile 87,2% Enero 2009
Bolivia 90,14% Enero 2009
Venezuela 67,88% Febrero 2009
Uruguay 89,91% Octubre 2009

 

Las cifras hablan solas. Desde mi punto de vista, en Europa la baja participación, resultado de la comodidad, indiferencia y desconfianza de muchos ciudadanos frente a la política, parece resurgir en algunos países cuando se presentan problemas graves o circustancias que pueden ser decisivas (véanse Grecia, España y Francia). En América Latina la participación alcanza cuotas muy superiores a las que se registran en “la cuna de la democracia”. Más allá del populismo (que no justifico pero entiendo) y de los resultados amañados que muchos señalan, la primera explicación que me viene a la cabeza para explicar este fenómeno es: en América Latina la clase política (no distingo color) ha demostrado durante los 10 últimos años ser más fiel a sus palabras a la hora de actuar.

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Resumen panorama internacional 2 de enero de 2011

Europa se blinda: Grecia planea un muro para la frontera con Turquía tres años después de derribar la línea verde de Chipre. Bélgica: la crisis política se acrecenta tras más de 200 días sin formar gobierno y sin poder ejecutar planes anti déficit; el parlamento belga debatirá mañana varias alternativas. España: el Íbex 35 cerró 2010 con una caída del 17,43%; la Iglesia hace un llamamiento contra el laicismo de Estado.

África: Gbagbo se queda solo y la UA envía a Costa de Marfil al presidente keniata para evitar una guerra civil. El gobierno nigeriano culpa a los rebeldes de los atentados del 24 y 31 del mes pasado, desde el MEND niegan responsabilidades. Familiares del saharaui fallecido el pasado 23 DIC denuncian sobornos del Gobierno marroquí e injerencias en la investigación.

América: Cuba y la Iglesia continúan negociando: ya están “libres” 40 de los 52 disidentes y no queda ningún reo condenado a muerte. El Gobierno castrista comienza a apostar por la iniciativa privada en la isla. Secuelas del 11S: EEUU evacuó ayer el Capitolio después de que un avión comercial perdierea temporalmente el contacto por radio.

Asia: ayer murieron 6 supuestos talibanes y un soldado de la ISAF. Hoy se estrena el primer oleoducto Rusia-China, primer exportador mundial de petróleo y primer consumidor mundial de crudo respectivamente. En 2010 China desplazó a EEUU como primer inversor en América Latina y aumentó un 40% su gasto en África.

Muere un palestino de 21 años por balas israelíes en Cisjordania mientras EEUU trata de desbloquear las negociaciones de paz presionando a israel para que cese la construcción de asentamientos colonos. La estadounidense Noble Energy encuentra gas natural en la costa de Gaza.