Malo conocido que bueno por conocer

Lima no se fía, las encuestas dan por favorita a la hija del encarcelado Fujimori frente al que podría ser el Lula del Perú

Las recientes elecciones que el pasado día 10 vivió Perú dieron como vencedor a Ollanta Humala con el 31.7% de los votos, quien al no conseguir el 50% mas uno de los sufragios tendrá que medirse el próximo 5 de junio en una segunda vuelta frente a Keiko Fujimori, segunda favorita con el 23.5% del escrutinio. El hecho de que los dos candidatos populistas, Humala de izquierdas y Keiko de derechas, pasen a la segunda vuelta tiene mucho que decir de la situación en que actualmente se encuentra el pueblo peruano. Pese a una media del 9% de crecimiento en los últimos años, un 30% de la población aún vive por debajo del umbral de la pobreza, lo que provoca un alto índice de desigualdad. La centralización del país y el aumento de la riqueza de unos pocos llevan a la población más desfavorecida de las provincias y los conos de Lima a votar por un candidato que les asegure un reparto más igualitario de ese 9% que actualmente no ven.

Los últimos sondeos realizados dan la victoria con un pequeño margen a Keiko Fujimori. Parece que el Perú vuelve a olvidar muy fácilmente, y es que después de su padre ser condenado por varios delitos de asesinato con alevosía, secuestro agravado y lesiones graves, los peruanos vuelven a confiar en el fujimorismo, encarnado en esta ocasión por su hija. El miedo de la clase media, pequeña pero decisiva en estas elecciones, a que gobierne un populista de izquierdas permite predecir un difícil ascenso al poder para el candidato Humala. Aunque en estas elecciones se ha acercado más a la filosofía del partido de Lula, su pasado militar y sus antiguos coqueteos con Chávez pesan mucho ante los ciudadanos de clase media-alta que quieren seguir creciendo. Perece que Humala no puede ser el nuevo Lula para el Perú, un gobernador concienciado con los problemas de los más pobres, que quiere ayudar a repartir la riqueza del país y acabar con la desigualdad social. Incluso habiendo firmado el acuerdo nacional, en el cual se garantiza que cumplirá unas políticas públicas concretas, habiendo asegurado públicamente que seguirá con las políticas económicas que tan buen resultado han dado al país y sabiendo que aunque gane las elecciones Humala no tendrá la mayoría absoluta para gobernar a su antojo el Perú, aun así, Lima no se fía.

Prefieren malo conocido que bueno por conocer. Los peruanos parecen dispuestos a votar a la hija de Alberto Fujimori a pesar de que durante su mandato la corrupción era galopante y a sabiendas de que probablemente le conceda el indulto. Muchos parecen haber olvidado que los delitos contra los derecho humanos eran habituales y que incluso un autogolpe autoritarista era normal. Hay quienes se confunden y piensan que Keiko no es su padre, que el fujimorismo se ha renovado. No nos engañemos, la candidata de Fuerza 2011 fue primera dama durante el gobierno de Fujimori y en todo momento conoció las atrocidades que su padre estaba cometiendo.

ARIDAI OLMO